Lizzet y los caracoles

Por Carlos Reyes




I


Cuando la muerte venga a preguntar por ti
Le diré que el viento no tiene candados,
Que la ausencia es un espejo mudo
Y que el cuerpo es una prisión de vez en cuando.

Diré también
Que el amor es un pájaro
Difícil de atrapar con una mano,
Que tu amor es un caprichoso racimo de espirales,
Que nunca has estado donde parece ser,
Que estás muy lejos de ti misma.

O bien puedo decir
Que nunca te han gustado las serpientes,
Que tu amor ha pertenecido
Siempre a los caracoles,
Que las cosas descaradamente peligrosas
Nunca te dieron buena espina,
Y que te vas fugando lentamente
Entre caracoles que el mar cobija.





II

Llévate contigo todos los caracoles del mar,
Descifra los amores escritos en sus espirales
Para que allá donde estés nunca olvides tu nombre.

Enrédate en el ritmo de tus propias pulsaciones
Y déjanos adivinarte así, en el fondo del mar
Desnuda en tu piel más transparente
Que el amor se encariña de todos los asuntos
Referentes a tu nombre.

Llévatelos todos
Y devuélvelos a la tierra
Con tu historia grabada en espirales.


III

La muerte interpone océanos
Entre la sangre de los amantes
Así que me retiro
Para escribir en la más profunda piel del mar
Los enigmas del amor.
Espero que a mi paso sólo encuentre caracoles
Que me canten todos aquellos que me amaron
Los que desearon morir entre mis labios
Asfixiados en mi aliento,
Compartiendo la misma sangre.
 

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