La Muerte y la Doncella de Ariel Dorfman, psicologías y demonios




Por Omar Miranda



*
En la obra de Ariel Dorfman (llevada al cine en 1994 por Roman Polanski, en cuyo guión colaboró el mismo Dorfman) se ponen en juego los planteamientos controversiales que se discutían y siguen discutiéndose en el Chile posterior a la dictadura; planteamientos universales en todo país que recién ha dejado un régimen represivo. Se plantea en la pieza, si se debe castigar de manera ejemplar a los sobrevivientes del sistema opresor, o si se debe borrar todo el pasado doloroso para comenzar una reconstrucción sana del país.
El argumento es sencillo en apariencia: una mujer vejada y marcada de por vida por un ultraje cometido en aquella época oscura, Paulina, tiene oportunidad de invertir el papel de torturador-víctima con el doctor Miranda, oscuro personaje que la sometiera durante los tiempos de violencia. El esposo de ella, Gerardo, aparece involuntariamente como mediador, pero no sólo en el ambiente de la casa de playa de la pareja, donde transcurre casi toda la obra, sino que es él además un luchador social recién nombrado para esclarecer crímenes como el cometido contra su mujer. El discurso de Dorfman nos muestra cómo es imposible comprender el dolor de las víctimas (así como Gerardo no comprende de fondo aunque imagina el motivo del vigoroso deseo de venganza de su mujer), y muestra también, en el final, que sólo es posible la reconstrucción de un pueblo o de una vida si se ha dejado de lado el odio. Es ella, la víctima, quien hace a un lado el odio para continuar en el amor de aquel que no la comprende pero que ha estado allí para apoyarla. El final de la obra es impactante, de gran fuerza dramática, lleno de impotencia y resignación a la vez, de impresionante catarsis emocional.

*
De la lengua inglesa me gustan muchas palabras. A Borges le gustaba "moon" porque le sonaba redonda y nocturnal como el astro que ella significa. A mí me gusta el verbo to haunt, que denota persistencia de un pensamiento o una idea; es además la obsesión que espanta en la casa de la mente. Y es por su segunda acepción que precisamente me gusta esta palabra: la de una casa habitada por fantasmas, the haunted house of the mind.
Cada mente esconde sus indeseables inquilinos. Algunos son criaturitas de orden menor nunca cultivados por la desgracia. Otros habrán encontrado dolorosas memorias fértiles, lo suficiente como para hacerlos crecer gordos; y desde allí, desde los pasadizos siniestros de la memoria, aterrorizan a ese frágil casero que cualquiera somos. Los demonios del pasado nos acechan. Algunos, los más porfiados, hasta pueden poseernos, llevándonos de tal forma a la locura. En la pieza de Ariel Dorfman, Paulina, el personaje femenino, no cedió nunca su mente a la locura; a pesar de ello, siempre vivió con miedo, espantada por un demonio puntual y constante.
Gerardo, a diferencia de Paulina, si tuvo demonios gordos o no, no lo sabemos; sí notamos en su espíritu vigor suficiente para vivir un yo equilibrado. Su esposa le reclama, y es justo el reclamo, que él no sufrió la experiencia traumática de ella y que por tanto, desde su posición de no-víctima, no puede entenderla. Él es un abogado como la ética más romántica los pide: hay un ciego quijotismo en su persecución por la justicia. Desde joven buscó a esa escapadiza diosa de ojos vendados, desde cuando ayudaba a las víctimas del gobierno militar.
De los tres únicos personajes en el drama, Gerardo me parece no sólo el más idealista, también el más idealizado. Creo también, y quizá aquí esté el porqué de mi parecer anterior, que es este personaje el vaso donde el autor ha vertido su propio fantasma. En una clase sobre literatura cubana en el exilio se debatía cómo muchos escritores que partieron de su país huyendo de condiciones inhumanas, van a cargar después durante su destierro con cierta culpa por no haberse quedado luchando en su país, por su gente. Sobre Dorfman existe una anécdota similar, según la cual el autor tuvo que elegir entre quedarse en Chile, en una triste calle donde ‘rebeldes’ eran sofocados por el gobierno opresor, o huir para vivir en el extranjero. Su mayor aportación a la lucha, sobra mencionarlo, es esta obra que hoy disfrutamos, que no hubiera visto la luz de haberse dejado asesinar el escritor.
En Gerardo, dados estos antecedentes, el fantasma –no llega a ser demonio– será el no haber sido víctima y amar a una. Este segundo hecho, el amar a una víctima, es lo que le otorga la categoría de fantasma a su obsesión: él no podrá combatir los miedos de su mujer si no la comprende; ni siquiera ser el perseguidor oficial de los victimarios es suficiente, ¿con qué otro exorcismo podría borrar el dolor del ser que ama entonces? La propia Paulina va a preparar el exorcismo que salvará su matrimonio.
Al demonio de Paulina no lo he mencionado a fondo por resultarme demasiado obvia su naturaleza: el trauma de ser reducida a condiciones subhumanas, la bestialización del poder ejercido en la piel propia. Es conmovedor cómo lo refleja: la mirada posada adentro y muy lejos de cada ola que va y regresa, como su terco demonio. En cuanto a Gerardo, ya enmarqué a su fantasma entre la culpa de un quijotismo insuficiente. Roberto Miranda, el cruel ‘antagonista’ (sólo el impresionante final justifica estas comillas: el rostro impasible por encima de la música de Shubert está más allá de tan escueto término), merecerá mención final pues su demonio me resulta sumamente interesante; el desequilibrio mental siempre lo es.

*
Dentro del periodo de la novela de la revolución mexicana, una de mis piezas favoritas ha sido Los de Abajo, de Mariano Azuela. La leí hace unos ocho años. Desde ese momento hubo un personaje que me ha perseguido un poco: El Güero Margarito, who has haunted me once in while since then. Nunca entendí cómo alguien puede llegar a la maldad por el simple hecho de divertirse siendo un maldito. Ambas obras coinciden en cuanto a un marco histórico de quiebre, donde las reglas naturales de la convivencia humana se han perturbado. En estos dos momentos, la revolución mexicana y la dictadura militar chilena, el poder era una moneda azarosa que caía en manos de cualquiera. Era además una moneda de valor absoluto. El hombre común y corriente de instintos dormidos, tuvo oportunidad inaudita para sacarle la tapa a la botella del genio. El Yiin, que es un demonio árabe, los poseyó privándolos de valores éticos a los incautos aladinos, haciendo bestial en ellos el ejercicio de poder. El doctor Miranda lo dice en algún lugar de la obra: “Empecé a brutalizarme, me empezó a gustar de verdad. Se convierte en un juego. Te asalta una curiosidad entre morbosa y científica.”

*
¿Cuál es el demonio que lleva a un hombre a convertirse en bestia? ¿Existe en la naturaleza de cada uno de nosotros una ‘natural’ propensión al mal? ¿Es tan frágil la voluntad humana que un medio ambiente propicio puede despertar ese instinto del que nuestra orgullosa razón se siente ajena? ¿Cuánto tenemos de demonio y cuánto tenemos de ángel? La Muerte y la Doncella, desde luego, no intenta responder estas preguntas; pero sí expone ante los ojos del espectador un hecho que tristemente ocurrió en verdad, que ha sido constante en nuestra historia, que hoy en día sigue ocurriendo, y que —esto es aún más triste— no muestra indicios de cambio para que no suceda en el futuro. Homus homini lupus est.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

after a substitute alternatively of all to look into this gratis [url=http://www.casinoapart.com]casino[/url] ancillary at the prime [url=http://www.casinoapart.com]online casino[/url] criterion with 10's of reborn [url=http://www.casinoapart.com]online casinos[/url]. disallow up oneself [url=http://www.casinoapart.com/articles/play-roulette.html]roulette[/url], [url=http://www.casinoapart.com/articles/play-slots.html]slots[/url] and [url=http://www.casinoapart.com/articles/play-baccarat.html]baccarat[/url] at this [url=http://www.casinoapart.com/articles/no-deposit-casinos.html]no a standstill casino[/url] , www.casinoapart.com
the finest [url=http://de.casinoapart.com]casino[/url] pro UK, german and all excessive the world. so in search the treatment of the meridian [url=http://es.casinoapart.com]casino en linea[/url] up on us now.

 

Copyright 2007 ID Media Inc, All Right Reserved. Crafted by Nurudin Jauhari