ENTREVISTA A TRES VOCES A HUGO WIRTH


ENTREVISTA A TRES VOCES



PRIMERA PARTE: PRIMERA VOZ





Llegamos junto con Hugo Wirth a la taquería “La fe”, tratando de escoger el mejor escenario para la entrevista. Pedimos de surtida, de maciza y de buche. Sin más preámbulo comienza la plática.

Elman (E): Empecemos por la pregunta obligada: ¿Cómo fueron tus comienzos?

Hugo Wirth (H): Desde niño me gustaba el teatro. No sabía específicamente que para escribir textos para la escena, pero me gustaba imaginar historias y reproducirlas con juguetes y todo ese desmadre. Ya después a mí me tocó la generación de la huelga de la UNAM y cuando elegí carrera era como teatrero de closet todavía. Donde yo iba había talleres de teatro, pero había puros homosexuales, y yo decía “no, no, puro maricón, yo no me voy a meter a esas madres”. Pero en el fondo sabía que me gustaba el teatro y cuando elegí carrera me decidí por escoger algo cercano y me incliné por ciencias de la comunicación. Y como me tocó la generación de la huelga me dieron una carrera que no me gustó: ciencias políticas. Y dije “yo no voy a estudiar esto, prefiero estudiar lo que me gusta”. Entonces busqué cursos de actuación y me metí a una escuela muy deficiente de la Asociación Nacional de Actores. Entonces empecé a ser autodidacta y a leer textos de teoría dramática, empecé a ver mucho teatro y a leer muchas obras de teatro sobre todo mexicanas o latinoamericanas.
Escribí mi primer texto con mucho miedo. Para ese entonces los que nos íbamos a graduar de la escuela estábamos formando una compañía y no hallábamos que montar, hasta que yo les dije que tenía un texto. Se las enseñé, les gustó y quisieron montarla. Luego vi una convocatoria del concurso de Teatro Nuevo y la mandé, y afortunadamente me llamaron para decirme que era de los diez finalistas. El día de la premiación me dieron el primer lugar. Me dio mi diploma Rascón Banda.

E: ¿Cómo se llama la obra?
H: Mondoyonki.

E: ¿La obra se estrenó?
H: Sí, sin mucho éxito. Nadie se interesaba por ver un autor joven.

E: ¿Por parte de quién se estrenó?
H: La Secretaría de Cultura nos apoyó con el teatro, pero yo puse parte de la producción con el dinero de mi premio. Dos años después escribí “La fe de los cerdos” y ganó el Premio Manuel Herrera. Entonces supe que el primer premio no había sido un golpe de suerte.

E: Hace un momento hablabas de tus lecturas de dramaturgos mexicanos, ¿cuáles recuerdas?
H: Leí mucho a Rascón Banda, a Urtusástegui, Licona, a Ibargüengoitia, algunas cosas de Usigli, Luisa Josefina Hernández. Me di cuenta que había muchas que no me gustaban, que se me hacían muy viejas, muy estereotipadas.

E: ¿De qué partes para escribir una obra?
H: Cada obra tiene su proceso, pero más o menos uniendo todos mis procesos te puedo decir que parto de la observación. Cuando tengo una idea la trabajo en mi cabeza hasta seis meses y me imagino cómo estructurarla, cómo es el dispositivo escénico. Todo lo tengo en mi cabeza, tengo todo bien estructurado en mi cabeza – yo no hago escaletas – me siento a escribir. Y ya en el proceso de escritura cambian muchas cosas, aunque siempre trato de que sea fiel. A mí me interesa mucho observar a la gente. De ahí saco gran parte de la inspiración.

E: ¿Cuántas obras te han puesto en escena?
H: Cuatro. Mondoyonki, La fe de los cerdos, Los ositos y el misterio del culo, y Virgencitas, una adaptación. Y en lectura dramatizada han sido siete u ocho obras.

E: ¿Rescatarías Mondoyonki?
H: Ya es raro que la muestre. No es que me dé pena sino que siento que es algo que está muy lejano de lo que quiero decir ahora.

E: ¿Qué opinión tienes de la narraturgia o teatro narrado?
H: Creo que como todos, son convenciones que da al teatro y que son posibles. Claro que pueden llegar a funcionar, pero sí hay que saber hacerlos, se requiere de cierto olfato, cierto talento. Si es complicado, tiene su chiste, que no duermas a la gente. Es muy válido hacer ese tipo de cosas, siempre y cuando lo sepas hacer.

E: ¿Te sientes parte de una generación?
H: Creo que antes se veía mucho eso de una generación de dramaturgos por edades, por ejemplo la generación de Usigli o la generación de la nueva dramaturgia donde entraban Rascón, Sabina Berman… Pero creo que esta última generación que según Fernando de Ita somos la sexta generación de dramaturgos, ya está por edades sino por un tiempo y una etapa específica. Hay un rango de edad más amplio. En ese sentido me siento parte de esa generación.
E: Pero, aparte de esos espacios, de montajes, ¿hay algo más que comparta esa generación? ¿Un interés?
H: El interés es llegarle al espectador contemporáneo, tener un diálogo. Cada uno quiere llegar con su propia formación, con sus propios temas. Eso es lo interesante de esta generación heterogénea. Cada quien tiene sus rollos y uno admira el trabajo que se hace por el autor y no porque este es parte de una generación.

continuará…



Hugo Wirth (Ciudad de México, 1981). Es dramaturgo, periodista cultural y editor. Tiene estudios artísticos en Arte dramático y en dramaturgia. Ha ganado en dramaturgia el primer premio en el 3er. Concurso Nacional de Dramaturgia “Teatro Nuevo” (2002) Y El Premio Nacional Manuel Herrera Castañeda (2003). Se han publicado cuatro de sus obras en antologías y una reedición particular. Se han estrenado a nivel profesional cuatro obras originales y una adaptación. Cinco obras de su autoría se han presentado en lecturas dramatizadas en muestras de Dramaturgia a nivel nacional. Cursó el Diplomado Nacional de Estudios en Dramaturgia del INBA. Actualmente es editor de Paso de Gato, Boletín mensual de teatro y asistente editorial en la Revista Paso de Gato. Actualmente es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas.

1 comentarios:

Buffet dijo...

Me quedé picado, ya espero la segunda parte de la entrevista.

 

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