LA VOLUNTAD DE MARCHARSE



La voluntad de Marcharse (Premio Nacional de Cuento Inés Arredondo 2007) del escritor Sinaloense Eduardo Ruiz. Recién publicado en la editorial Tierra Adentro y que fue presentado en diversas partes del país.



Al respecto, una nota de noroeste.com del 29 de noviembre pasado, donde se habla de la presentación del libro de este joven autor.




Cuando Eduardo Ruiz escribe y llega el momento de corregir, imprime sus textos, los lee en voz alta y entonces se detiene en cada línea, cada frase y cada palabra. La pulcritud en el lenguaje es lo más importante en su literatura.
Tal vez por eso, La voluntad de marcharse ganó el Premio Nacional de Cuento Inés Arredondo, el año pasado, y que ahora, bajo el sello de Editorial Tierra Adentro, presentó a sus paisanos en el Casino de la Cultura.
"Fue complicado trabajar en correcciones, porque cuando terminé el último cuento, de 20 páginas, me daba flojera porque era muy largo y para corregir soy muy concienzudo, debo detenerme en cada frase, cada línea y cada palabra", contaba sobre La voluntad de marcharse.
"Las últimas fueron a finales de 2006, esperando el dictamen del premio siguió trabajando, durante el proceso de edición también, Trato de ser muy detallista a la hora de corregir".
El comentarista fue el narrador Élmer Mendoza, quien a manera de charla cuestionó a Ruiz sobre el proceso de creación, las lecturas y la decisión de los finales.
Ruiz confesó que cuando escribe tiene que leer mucha poesía, como la de Gonzalo Rojas y Panero, para poder entender el uso del lenguaje.
El autor de Balas de plata destacó su gusto por la internacionalidad de los personajes de Eduardo, la historia de escritores que presenta en el último de los 11 cuentos así la pulcritud de su escritura, pero le llamó la atención que todos tienen un aire poco juvenil.
"Son textos que igual pudieras tener 20 años más ó 30 ó 40, y estoy hablando de la calidad del trabajo, que no hay pifias, del cuidado de la prosa, tienen un aire de insuficiencia que me encantó", le dijo.
Eduardo, de 25 años, comentó que ya está acostumbrado a que todos le calculen más edad y trató de explicar ese "aire adulto" en sus escritos.
"Cuando entré al taller con Élmer todos eran mayores que yo, y uno aprende de los mayores, de las experiencias vitales de su camino, muchos de mis amigos tienen 40, 50 ó más. Y este asunto de escarmentar en cabeza ajena quise hacerlo", explicó.
"Cuando vamos a congreso de Sinaloa, la intención juvenil en narradores jóvenes mexicanos es muy notoria en esa voluntad de contar sus vidas, como si fuera la de alguien que vivió 100 años y vio el cometa Halley dos veces y la mía no es nada interesante: voy al café y estudio".
Entonces, concluyó, ese aspecto tiene que ver con sus lecturas.
"Hay un decálogo del escritor de Jorge Luis Borges, también tiene uno Horacio Quiroga, Augusto Monterroso, Edmundo Valadez, pero Borges recomienda evitar personajes disímiles, como Quijote y Sancho y yo creo que mis cuentos, por su estructura", dijo cuando Mendoza lo cuestionó sobre protagonistas de ese tipo que aparecen en sus cuentos.
"La ruptura del personaje no puede ser a partir de sí mismo, tiene que haber algo externo para formar esa especie de familia disfuncional que hace que uno salga maltrecho de la relación".

EL AUTOR
Eduardo Ruiz nació en Culiacán en 1983.
Estudió Ingeniería en el Instituto Tecnológico de Culiacán.
Ha participado en talleres de lectura y escritura.
Vive en Barcelona desde 2006, donde estudia un Máster en Historia de la Ciencia.


 

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