<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217</id><updated>2012-01-27T00:37:07.397-06:00</updated><category term='Dramaturgia'/><category term='Poesía'/><category term='entrevista'/><category term='¿Cuento o Crónica?'/><category term='Novedades editoriales'/><category term='crítica y comentarios especializados'/><category term='Cuento breve'/><category term='cuento infantil'/><category term='Textos sobre lechones'/><category term='Rastro'/><title type='text'>Te vendo un marrano</title><subtitle type='html'>Facsímil de cochinadas culturales</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>23</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-5250718716233727808</id><published>2009-03-10T12:19:00.003-06:00</published><updated>2009-03-10T12:24:48.058-06:00</updated><title type='text'>La sangre fría</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SbawUC0EV5I/AAAAAAAAAI0/OKtgIgTA4HY/s1600-h/paisaje.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311626668929210258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 309px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SbawUC0EV5I/AAAAAAAAAI0/OKtgIgTA4HY/s400/paisaje.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Paisaje Urbano. Patricia Márquez.&lt;br /&gt;Técnica mixta&lt;br /&gt;100 x 110 cm.&lt;br /&gt;2004&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por R. H. Cooper&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Ah, es que aquello fue un crimen muy famoso, muy comentado! Hasta vinieron aquella vez los de la tele y me preguntaron. No pos yo ni supe qué decir. Cuando le ponen a una la cámara en la cara pues se le olvida hasta como se llama; todo se va en estar pensando si se verá bien y si lo irán a ver los compadres.Pero aquello fue muy feo, nadie se imaginaba que fuera a pasar. Nos sorprendió la sangre fría con la que el asesino había actuado. Si tan tranquilo que había sido siempre el barrio. Ese día, cuando encontraron el cuerpo de Juanito, el hijo de doña Silvia, todos nos quedamos bien espantados. Si tan bueno que parecía ser, pero así piensa uno de los pobres chamaquitos que tiene papás mendigos.Luego luego pensaron que se había tratado de un viejo cochino, de esos que encueran niños y después les hacen cosas feas para terminar aventando los cadáveres al monte. Pues cómo no imaginarse eso, si a Juanito lo encontraron en el baldío de la esquina, entre los matorrales, bien sucio, hasta sin zapatos.Como tres días la policía anduvo buscando al asesino, o los zapatos; a ver que salía primero. Hasta fueron a la escuela primaria para ver si alguien sabía algo. Pues no les va diciendo a los policías Pablo, un niño que ni amigo era de Juanito, que él había visto al vago que duerme debajo del puente ahí por donde encontraron el cuerpo. Pues la policía le creyó, y se fueron detrás del viejo ese que vivía en el río, abajo del puente.Nombre, si a la semana tuvieron que soltarlo, no le pudieron comprobar nada. Los más afectados por eso fueron los papás del pobre niño. No había a quién castigar por el homicidio y ya llevaban 10 días sobre lo mismo. Llore y llore a la hora de la misa, pero bien que se aventaba sus gritotes fuera de la iglesia. ¡Hay, la venganza, como es! Si bien dicen que es un veneno, que mata el alma.Pero no acabó ahí todo, ¡que va! El vagabundo le dijo algo a la policía y lo siguieron como una pista. Si ya lo habían dicho unos amigos de Juanito, en la primaria, pero a los niños que dicen cosas así pues quién les cree. Dijo el viejo ese que en la noche que pasó por ahí vio a un muchachito en la calle, muy tarde para andar despierto. Y que al verlo, pos se espantó y corrió como alma que se la lleva el viento.Pos donde iba uno a creer que un niño fuera capaz de matar a otro, no, que va. El asesino debía ser un sujeto con mucha sangre fría, con antecedentes, un enfermo, un depravado sexual o algo así; pero un niño no podía ser. Pues es lo que tenían diciéndole los amiguitos de Juanito a la maestra ya días. Ella nomás les decía que no dijeran eso, porque iban a mortificar a la mamá. “Ya agarrado a aquél pelado”. Todo mundo pensó que había acabado el cuento, pero cuando lo soltaron pues los niños siguieron con lo mismo. “Pablo y Juanito se habían peleado el día anterior”, decían todos.Y pues decidieron que había que ir a la casa de Pablo a comprobar las habladas. Y si, si se habían peleado, había un testigo, mamá de un compañero de Pablo. La única forma de relacionarlo era que tuviera los zapatos de la victima, porque arma no creían que hubiera. Así, rápido, sacaron que tenía que haber muerto de un buen golpe en el cráneo, dado con una piedra, y pues donde lo hallaron había muchas, así que no se investigó si alguna tenía huellas digitales. El occiso había salido a la papelería por la tarde y no regresó; la mamá supuso que estaba en su cuarto haciendo tarea. El cuerpo tuvo que haber sido llevado por la noche hasta aquél baldío, porque de día cualquiera lo hubiera visto y eso no sucedió.Pablo, por su parte, que no iba en el mismo salón de clases que Juanito, ni enterado estaba de lo que decían de él. La pelea que habían tenido un día antes era cosa de niños, pensaban los adultos. Además de que Pablo era un niño muy serio, tenía muy pocos amigos y jamás se andaba metiendo en problemas. Ellos dos apenas y coincidían en algo, aunque recientemente había llegado Juanito a convivir mucho con algunos amigos de Pablo y a veces iba a casa de uno de ellos, de Luis, donde todos se reunían por las tardes, después de comer.Cuando llegaron los agentes a casa de Pablo y hablaron con los papás de éste, los hicieron pasar para que buscaran los zapatos, pero no encontraron nada. Luego le hicieron preguntas a los papás y al niño por separado. Todos coincidían en que éste regresó a casa después de la pelea y no salió por el resto del día. Le contó a su mamá del problema que tuvo con el niño asesinado, a quien todos en la familia lo tenían por un abusivo. No era la primera vez que molestaba a su hijo, y se aprovechaba de ser un año mayor. La mamá de Pablo hasta lo había castigado por pelearse, pues había maltratado mucho sus tenis nuevos. El tal Juanito hasta le había quitado dinero en una ocasión anterior y fueron a hablar con sus padres, quienes eran gente muy extraña y también tenían fama de conflictivos, pero éstos se negaron a devolver nada diciendo que le enseñaran a su hijo a defenderse.Pues más difícil se presentaba la situación. Estaban llegando a un callejón sin salida en la investigación. A no ser que encontraran algo nuevo no iba a haber para más. La indignación de todo mundo se hizo notar, andaban pesadas las cosas en aquellos días. Parecía que dieran toque de queda y se recogía la gente y las criaturas temprano en sus casas. “Cuídate de los extraños”, “no hables con nadie en la calle”, y un sin fin de recomendaciones se les daba a los menores esos días.Todo el barrio tomó cartas en el asunto, por las noches había patrullaje vecinal para ver si el asesino no andaba al asecho de nuevas victimas. En más de una ocasión y en menos de tres noches se dieron falsas alarmas, en una de ellas se trataba del velador de la colonia y las demás eran muchachos estudiantes que trabajaban turnos complicados y salían de madrugada. Aún así no se dejó de sospechar de esa gente.Fue entonces que encontraron unos tenis colgados de un cable de luz, pensaron que podía tratarse de los desaparecidos. Un vecino fue el que se dio cuenta de que no llevaban mucho tiempo. Antes de oscurecer trajeron un camión con canastilla, de esos de la comisión, para poder bajarlos y ver si encontraban huellas digitales. La mamá de la victima los reconoció como los tenis que llevaba su hijo el día de su desaparición. Inmediatamente se dieron cuenta todos que los tenis estaban en muy buen estado, así que debían haberlos colgado apenas uno o dos días atrás. Nuevamente el asesino actuaba frente a sus narices y nadie podía pescarlo. Detrás del camión se iba la policía con la evidencia. Ahora si iban a saber quien fue el despiadado asesino. Se le ocurrió a uno de los presentes decir que podía estar ahí mismo, entre ellos, como en las películas. Ese comentario fue una bomba, nadie rió, ni la menor mueca se dejó ver en sus caras, todos pelaron nomás los ojos y se fueron viendo uno por uno lentamente. Agarraron para su casa despacito y la calle se convirtió en un desierto toda esa noche.A la mañana siguiente se presentó el culpable ante los agentes que investigaban el caso, tuvo miedo de que vieran que las huellas digitales de los zapatos eran mayormente de él, había confesado a sus padres lo que había hecho. Tuvo miedo que se dieran cuenta que los tenis colgados ahí eran los que le habían comprado aquél día. Ese había sido el motivo del pleito, llevó sus tenis, aún en la caja de la zapatería, para presumirlos a casa de su amigo Luis, donde se reunían a diario. Al mismo tiempo llegaba Juanito, vio que llevaba una caja y se la quitó, sacó los tenis y al ver que eran iguales a los suyos, se los arrojó a un cable de luz y quedaron amarrados ahí. Lo agredió enojado por lo que había hecho, pero Juanito era más grande y no pudo hacerle nada. En eso salió la mamá de Luis y los corrió de ahí por peleoneros.Fue cuando pensó en vengarse, siguió a Juanito rumbo a su casa y cuando pasaban por el baldío, tomo una piedra y lo golpeó en la cabeza, lo tumbó de ese solo golpe, estaba muerto. Lo arrastró hasta un montón de basura que había en el baldío y lo cubrió lo mejor posible. En la noche salió de su casa sin que nadie lo notara, regresó hasta donde estaba el cuerpo para dejarlo más a la vista, para que lo encontraran fácilmente. Lo más sorprendente fue saber de la sangre fría con la que había actuado Pablo durante todos esos días. Los zapatos de Juanito los trajo puestos mientras todo mundo los buscaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-5250718716233727808?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/5250718716233727808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=5250718716233727808&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5250718716233727808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5250718716233727808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2009/03/la-sangre-fria.html' title='La sangre fría'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SbawUC0EV5I/AAAAAAAAAI0/OKtgIgTA4HY/s72-c/paisaje.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-6852451277358988304</id><published>2009-03-10T12:02:00.007-06:00</published><updated>2009-03-10T12:09:41.702-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Los viajeros</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La pobreza no es vileza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Patricia Márquez.&lt;br /&gt;Técnica mixta&lt;br /&gt;80 x 100 cm.&lt;br /&gt;2003&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbar6sekxVI/AAAAAAAAAIk/tNP_bhepTns/s1600-h/la+pobreza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311621835390240082" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 309px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbar6sekxVI/AAAAAAAAAIk/tNP_bhepTns/s400/la+pobreza.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Por Hugo Plascecia Madrid&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He mirado a los viajeros&lt;br /&gt;tragarse el filo de las banquetas&lt;br /&gt;y cantar con la garganta en el asfalto.&lt;br /&gt;pero los viajeros no tienen estación&lt;br /&gt;En sus sombreros de mago&lt;br /&gt;cargar la copa rota en metáforas de luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los he mirado en la lágrima de la náusea&lt;br /&gt;apretando recuerdos en el puño de una hoja gillete&lt;br /&gt;en el centro del hígado como pulmón canceroso&lt;br /&gt;en la mano del que tuvo menos suerte&lt;br /&gt;mano de boxeador que acaricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los he mirado en su rol de locospoetasviciosos&lt;br /&gt;tajantemente decir “no” por gusto&lt;br /&gt;con su sarcástica quijada&lt;br /&gt;en la risa de la golfa,&lt;br /&gt;en sus confecciones de nota roja (donde habitan)&lt;br /&gt;hay metáforas heladas como ácidos,&lt;br /&gt;¿ha sido que nublan la vista como esperma y corroe las entrañas?&lt;br /&gt;los he visto me consta disolverse como el polvo&lt;br /&gt;en el malecón de cabo esperanza masticar un adiós de bienvenida&lt;br /&gt;y tragar vidrios en botella las cincuenta y dos semanas&lt;br /&gt;que sumados 5+2 =....... dan los días de cada una&lt;br /&gt;sin perdonar el año bisiesto.&lt;br /&gt;bis&lt;br /&gt;incesto&lt;br /&gt;¿y esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lobos jauría sitiando a la hembra&lt;br /&gt;hasta so meterse al ver so&lt;br /&gt;dormir con el fuego en los labios&lt;br /&gt;y la sabana encendida en la piel&lt;br /&gt;hasta jubilarse de la esperanza&lt;br /&gt;de cuantos hijos se han ido sin haberlos tenido&lt;br /&gt;en la soledad del mismo puño&lt;br /&gt;tienen la llaga inflama de pensamientos en el pulgar&lt;br /&gt;los mueve el aire etílico de la hembra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son el virus que con la enfermedad nos alivia,&lt;br /&gt;el desierto que con la sed se sacia,&lt;br /&gt;el norte que con la brújula nos pierde,&lt;br /&gt;brújula perdida en el bosque de arrabal&lt;br /&gt;como girasol preludio del noctante,&lt;br /&gt;camaleón de dos cabezas&lt;br /&gt;“todo puede suceder esta noche”&lt;br /&gt;el viaje por naturaleza es de las plantas,&lt;br /&gt;los caminos son una vena del desierto&lt;br /&gt;todos los caminos llegan al viaje,&lt;br /&gt;todos los viajes tienen su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los he mirado como extranjeros nativos&lt;br /&gt;apátridas en países que nunca conocerán&lt;br /&gt;a sabiendas que a la patria nunca se llega&lt;br /&gt;y que la piedras sudan dolor&lt;br /&gt;al pisarlas como flor marchita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zapatos tregua del tiempo,&lt;br /&gt;zapatos del mundo,&lt;br /&gt;zapatos que a través del naufragio se pierden en ultramar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su historia es la del mormónjudiocristianomultiétnicopederastaargentino&lt;br /&gt;que partió de indocumentado a México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los he mirado no reconocer el tiempo en el tiempo,&lt;br /&gt;ausentes estáticos como efímera efigie errante&lt;br /&gt;sudar dolor como piedras de sombra&lt;br /&gt;condenados a vivir lo no vivible,&lt;br /&gt;ahogar el grito de vientre,&lt;br /&gt;¡de que sirve viajar!&lt;br /&gt;siempre se llega a donde mismo&lt;br /&gt;con el equipaje cargado de carbón y azufre&lt;br /&gt;conciliar despiertos el rumbo&lt;br /&gt;jugándosela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viajeros tienen cara de viajeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos eructan el quiste fauno,&lt;br /&gt;acampan de día en el sleeping de Morfeo&lt;br /&gt;para por la noche proseguir el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos son el iris de la ira en un ocaso,&lt;br /&gt;los condenados a vivir lo no vivido&lt;br /&gt;ellos son fulano y zutano de tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahogan el grito en la yugular del aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trágicos y soñadores hasta los huesos&lt;br /&gt;de amores precarios forjan el destino&lt;br /&gt;como el que vende carne de vaca en la india.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el alma les rondan las moscas&lt;br /&gt;como en un miembro cercenado,&lt;br /&gt;su corazón es un órgano volátil&lt;br /&gt;alta mente inflamable,&lt;br /&gt;son el emisor y receptor del beso no dado,&lt;br /&gt;en su inventado evangelio de caricias desesperadas&lt;br /&gt;adoctrinan la palabra,&lt;br /&gt;se entregan salvajes y delicados&lt;br /&gt;a la búsqueda del arroyo de agua tibia&lt;br /&gt;que es la antesala del orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su música es la música de los amantes,&lt;br /&gt;de risa, alcohol y silencio,&lt;br /&gt;silencio de cuatro paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son el espejo de las nubes,&lt;br /&gt;viven en el litoral de la entrepierna,&lt;br /&gt;recorren una y otra vez manejando el timón de la lujuria,&lt;br /&gt;saben que los momentos de pasión&lt;br /&gt;son la aproximación más cercana del ser humano a la inmortalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienen piel de presos,&lt;br /&gt;la mirada de gatos enjaulados&lt;br /&gt;adictos a las alturas&lt;br /&gt;equilibristas que se mecen ante el vacío&lt;br /&gt;en el vaivén precipicio del cielo,&lt;br /&gt;para no morder el polvo,&lt;br /&gt;para no morder la muerte,&lt;br /&gt;para no morder:&lt;br /&gt;saben que el fuego es un pájaro con cabeza amarilla de gavilán&lt;br /&gt;cafre con alma de niño que pela la manzana con las uñas y la come&lt;br /&gt;el mundo es esa manzana,&lt;br /&gt;infant con rostro de antifaz&lt;br /&gt;esa máscara es la raza,&lt;br /&gt;saben que cuando la ciudad calla&lt;br /&gt;se escucha caer el mundo&lt;br /&gt;en caída libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acuden a bares de fosa común en días oscuros&lt;br /&gt;como cerveza de barril,&lt;br /&gt;entre meseros que toman nota con letra de doctor&lt;br /&gt;en un ambiente de feria,&lt;br /&gt;hasta que sus vísceras habitan el santuario del silencio&lt;br /&gt;como en un campo santo,&lt;br /&gt;su conciencia es ese bar sin mesas y sillas,&lt;br /&gt;su llanto es el de la minoría como el de las tortugas&lt;br /&gt;donde la lágrima que se derrama es devorada&lt;br /&gt;y no le importa más a nadie,&lt;br /&gt;ellos han elegido el yugo de la creación&lt;br /&gt;fallecer una y otra vez por los otros,&lt;br /&gt;indagar ante las vías del brazo&lt;br /&gt;procesión del tren de la retirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos son el autor de la tarjeta postal&lt;br /&gt;que zarpa a la felicidad con el miembro erecto de can,&lt;br /&gt;sabedores de que por el vicio se llega a la virtud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los he mirado en falso con espejuelos agudos,&lt;br /&gt;matadores en plaza de toros con estolas litúrgicas,&lt;br /&gt;frente al espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ha nacido un Goya que pueda trasladar a una pintura ese sufrimiento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-6852451277358988304?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/6852451277358988304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=6852451277358988304&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/6852451277358988304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/6852451277358988304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2009/03/los-viajeros.html' title='Los viajeros'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbar6sekxVI/AAAAAAAAAIk/tNP_bhepTns/s72-c/la+pobreza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-362687067603595735</id><published>2009-03-10T11:54:00.003-06:00</published><updated>2009-03-10T11:57:47.563-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Cuento o Crónica?'/><title type='text'>Las batallas</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbapruds_pI/AAAAAAAAAIc/rbtVhXXq0k4/s1600-h/Colgado.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311619379202162322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 251px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbapruds_pI/AAAAAAAAAIc/rbtVhXXq0k4/s400/Colgado.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Colgando su ser. Patricia Márquez&lt;br /&gt;Técnica mixta&lt;br /&gt;60 x 120 cm.&lt;br /&gt;2004&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por Gabriela d`Arbel. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El agua tibia de la regadera la hizo entrar en calor. Afuera el frío se pegaba como un tatuaje en los cristales de las ventanas estrechas.&lt;br /&gt;Hacía un año esperaba paciente su llegada. Ifigenia salió de la regadera dejando un casi imperceptible chorro de agua. Aún su piel estaba húmeda cuando un sonido fluvial, desde la tubería previno la llegada. La emoción se reconstruyó dentro de su estómago.&lt;br /&gt;En gotas, por varios orificios, salieron primero sus pies; luego, de un jalón todo el cuerpo. Era diminuto y estaba hecho de agua. Lo único consistente era su cabello lacio y despeinado como alambres finos de cobre. Sus ojos rasgados y azules obligaron a la luz a reflejar un tono marino. Visitaba una vez al año la habitación de Ifigenia. A pesar de ello caminó con cautela, sus pies dejaron huellas cristalinas por todo el piso. Siempre buscaba lo mismo: iba hacia la cama, entraba en el ropero, mientras el vapor generado por sus poros era una extensión de su cuerpo, que invadía cada rincón revisándolo todo.&lt;br /&gt;Ifigenia permaneció inmóvil, con la boca herméticamente cerrada, para que el Akn no se asustara. No lo veía a los ojos por miedo a un encantamiento imprevisto que terminara con el combate. Premeditadamente arrojó una pelota diminuta de goma. El pie líquido del Akn la pateó incansablemente, aumentando con cada salto la agitación del aire, como si se tratara de una turbina. Dejó suspendidas miles de virutas acuosas las cuales formaban remolinos, que paulatinamente desencadenaron una tormenta dentro del la recámara. Ifigenia todavía sin moverse sintió un ahogo por la lluvia que rebotaba violenta en su cara, igual a canicas cristalinas. Pero aun así no cedió. Sin embargo durante uno de los movimientos bruscos, el Akn dejó caer las piedras aguamarinas que guardaba dentro de uno de sus lagrimales; rebotando contra las lozas. Cuando todo volvió a la tranquilidad las buscó contándolas con paciencia. Revisó de nuevo y efectivamente desde hacia una año faltaba una piedra, se había perdido en alguna parte de esa habitación, pero ya no había tiempo para continuar la búsqueda.&lt;br /&gt;Sobre los muebles y las paredes habían diminutos ríos diáfanos, que simulando venas escurrían hasta llegar al piso, los cuales persiguieron al pequeño hasta que volvieron a formar parte de su cuerpo. Caminó molesto hasta el baño y nuevamente en gotas regresó a la tubería a través de los orificios de la regadera.&lt;br /&gt;En la recámara había pedazos de objetos, ropa mojada por todos lados, muebles desordenados y húmedos. Mientras, Ifigenia, todavía aturdida, siguió inmóvil asegurándose que se hubiera ido.&lt;br /&gt;Después de unos segundos, la mujer se acercó al espejo y una sonrisa triunfante definió su expresión, sacó la lengua y en la punta, permanecía la gema azulada y luminosa, dando la sensación de ser un ojo que observaba atentamente su reflejo. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-362687067603595735?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/362687067603595735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=362687067603595735&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/362687067603595735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/362687067603595735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2009/03/las-batallas.html' title='Las batallas'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbapruds_pI/AAAAAAAAAIc/rbtVhXXq0k4/s72-c/Colgado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-141373422670743203</id><published>2009-03-10T11:27:00.004-06:00</published><updated>2009-03-10T11:40:00.678-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>TORMENTOS DE LUNA</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Sin título. &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Patricia Márquez.&lt;br /&gt;Técnica mixta&lt;br /&gt;60 x 120 cm.&lt;br /&gt;2005&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SbajUCZwU7I/AAAAAAAAAIU/eMymj0z3cUs/s1600-h/sin+titulo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311612375167685554" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 194px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SbajUCZwU7I/AAAAAAAAAIU/eMymj0z3cUs/s400/sin+titulo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por Alejandro Campos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El destino del río de piedra que penetra en la hiedra&lt;br /&gt;se aferra a un muro de oscuros lirios&lt;br /&gt;como un brinco de erizo que aturde con un beso&lt;br /&gt;¿qué música busca?&lt;br /&gt;¿qué misterios persigue?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Legendarias posibilidades de pájaros de agua&lt;br /&gt;que fluyen en torno a un cielo que se desbarata&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus estaciones brotan de los pezones del olvido&lt;br /&gt;Isla perdida y poblada de coléricas almas&lt;br /&gt;Inermes auroras que se pierden en ermitaños mástiles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noches de verdugos dragones y tormentas con tormentos de luna&lt;br /&gt;Perdido en la extraña fábula de la infancia de fuego&lt;br /&gt;Vagabundea en una viga con rosas en cinta&lt;br /&gt;y se colapsa como rueda que gira y gira&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su historia podría acariciarse&lt;br /&gt;como si fuese el cuello de una codorniz dislocada&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Y con su meandro suspiro trae cedros dolientes&lt;br /&gt;y barcas con los rumores de un orbe de sombras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ven en sus ojos un fluir de azogue&lt;br /&gt;Doliente espejo del tiempo&lt;br /&gt;Pesadumbre de pez espada&lt;br /&gt;Muerte de jardines en alba&lt;br /&gt;Almena de altas y amargas hojas&lt;br /&gt;que se cuelan en la memoria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo el vuelo de un árbol o su canto&lt;br /&gt;La reconciliación con la raíz interna&lt;br /&gt;lo salvará del polvo degradado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-141373422670743203?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/141373422670743203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=141373422670743203&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/141373422670743203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/141373422670743203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2009/03/tormentos-de-luna.html' title='TORMENTOS DE LUNA'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SbajUCZwU7I/AAAAAAAAAIU/eMymj0z3cUs/s72-c/sin+titulo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-3963316448349948857</id><published>2009-03-10T11:15:00.006-06:00</published><updated>2009-03-10T11:35:45.579-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Cuento o Crónica?'/><title type='text'>LA PISTOLA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbag2MC0Z0I/AAAAAAAAAIM/__FLHEbljRc/s1600-h/nada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311609663336507202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 260px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbag2MC0Z0I/AAAAAAAAAIM/__FLHEbljRc/s400/nada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Nada más observando. Patricia Márquez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Óleo&lt;br /&gt;60 x 120 cm.&lt;br /&gt;2004&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Por Esther Tirado Soriano &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio de 1957. El avión cobra altura a gran velocidad rasgando el azul transparente e internándose en la suavidad cambiable de las nubes. Trato de relajarme y sacar la tensión y el cansancio resultantes de haber anticipado mi ponencia en el congreso. Quiero robarle un día a la jornada de trabajo, para dedicarlo a mi esposo e hijos que tanto reprocharon mi abandono. Lo dedicaré completo a hacerlos felices, a complacer sus gustos y caprichos. Así me liberaré totalmente de culpa. Estoy deseosa de llegar y sorprenderlos. Abro mi bolso para empolvarme la nariz y mis dedos rozan la pistola que mi marido me obligó a llevar conmigo por seguridad. Me pone nerviosa haberla aceptado. Me apoltrono en el asiento, respiro profundo, me adormezco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comprobar el sueño tranquilo de los niños. Abro la puerta de nuestra recámara y prendo la luz. Como un rayo la visión me fulmina. Mi marido horrorizado, se desploma sobre el cuerpo de mi mejor amiga tratando de cubrir sus desnudeces. La sorpresa me petrifica pero en mi interior los sentimientos ultrajados matan de modo fulminante un amor que creí indestructible. Yacen inertes mi fe, seguridad, deseo de vivir. Siete años de matrimonio, dos hijos y la pasión que me juraba, no le impidieron mancillar nuestro hogar. ¡Maldito! Saco la pistola de mi bolso de mano. Magdalena repta por mis piernas, cómo víbora que es; llorando pide clemencia por sus hijos. ¿Acaso pensó ella en los míos, en que destruía un hogar y varias vidas? Héctor, de rodillas, jura por su honor amarme sólo a mí, será mi esclavo fiel. ¡Su honor me da náuseas! “¿Desde cuándo?, vocifero, ¡Quiero la verdad!” Las bocas enmudecen, se cruzan las miradas. Apunto el cañón de mi arma a sus cabezas. Las palabras, descaradas, se precipitan por torrentes. Se las arrebatan. Se atropellan, culpándose mutuamente... Sus voces mancillan mi dignidad y emponzoñan mi temperamento, robándole luz a mi cerebro. La furia cubre de rojo mi mirada. Disparo una vez, dos veces, tres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche ha caído sobre la ciudad, su manto de lentejuelas brilla ante mis ojos con iridiscentes fulgores, atenuando la penumbra. El coche avanza rápidamente. Llegaré en cinco minutos. En mi bolso descansa la pistola... &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-3963316448349948857?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/3963316448349948857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=3963316448349948857&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3963316448349948857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3963316448349948857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2009/03/nada-mas-observando.html' title='LA PISTOLA'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/Sbag2MC0Z0I/AAAAAAAAAIM/__FLHEbljRc/s72-c/nada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-100896301415497507</id><published>2008-12-19T00:18:00.002-06:00</published><updated>2008-12-19T00:23:24.762-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Vigilia</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Por Liliana T. Jiménez Mota&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá aparece en la puerta&lt;br /&gt;sostiene una caja de dulces&lt;br /&gt;su muñequita duerme entre sábanas blancas&lt;br /&gt;y una lámpara con cabellos de luz amarilla,&lt;br /&gt;                           [como si las hadas nacieran ahí]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá besa la frente de muñequita&lt;br /&gt;                        [ella sueña con nubes y unicornios]&lt;br /&gt;Muñequita despierta&lt;br /&gt;hay dulces a un lado de la almohada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá dice que él siempre está ahí&lt;br /&gt;en las noches para vigilar que los unicornios&lt;br /&gt;vayan al lugar donde pertenecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá no suelta a la muñequita, la sostiene de la mano&lt;br /&gt;                   [papá tocaba la guitarra&lt;br /&gt;                    para que  durmiera cuando estaba   &lt;br /&gt;                    dentro de ella&lt;br /&gt;                    como una semilla de manzana]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muñequita ya no duerme.&lt;br /&gt;Papá no habla&lt;br /&gt;               no encamina unicornios&lt;br /&gt;                                       no hay dulces.&lt;br /&gt;Papá no está.&lt;br /&gt;Muñequita lo busca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá dice:&lt;br /&gt;Papá se fue por entre las nubes como unicornio,&lt;br /&gt;el camino es largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muñequita espera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-100896301415497507?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/100896301415497507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=100896301415497507&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/100896301415497507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/100896301415497507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/12/vigilia.html' title='Vigilia'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-258703143644494155</id><published>2008-12-18T20:57:00.004-06:00</published><updated>2008-12-18T21:02:48.715-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos sobre lechones'/><title type='text'>Margaritas a los cerdos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SUsOiUOTFsI/AAAAAAAAAG4/1DejunKaXsw/s1600-h/cerdos-1+muestra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281330970729060034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 232px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SUsOiUOTFsI/AAAAAAAAAG4/1DejunKaXsw/s320/cerdos-1+muestra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Gabriela Burín&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Juan, sus padres le habían enseñado desde pequeño a ser un verdadero cerdo. Eran muy estrictos con él. Le recordaban a cada instante lo que un verdadero cerdo debía hacer a la perfección: Revolcarse en la basura y oler mal. Y esas eran justamente las dos cosas que mejor le salían a Juan.De a poco, se había ido convirtiendo en el más cerdo de todos los cerdos. Claro que esto le demandó mucho esfuerzo y dedicación. Años enteros de estudios, hasta lograr que su olor sea único e inimitable. Nadie más olía como él, en toda la pocilga.Tampoco se revolcaba como los demás: Él mismo había inventado cincuenta nuevas maneras de echarse en la basura. Una más extravagante que la anterior.Había ganado innumerables premios y medallas: “El Mejor Cerdo”, “El Cerdo del año”, “El Cerdo de Honor”. Sus padres estaban realmente muy orgullosos.Hasta que un día, algo inesperado ocurrió. Juan se había enamorado.Se llamaba Josefa. Era rosada y lustrosa. Como un chanchito de alcancía.Cuando sus padres se enteraron, pusieron el “oink” en el cielo: “¡Su hijo! ¡Con una cerda limpia! ¡Nunca lo hubiesen creído!” Intentaron convencerlo, de todas las maneras posibles, de que no era la cerda para él. Pero no los escuchaba.Al poco tiempo, Juan invitó a Josefa a cenar con sus padres. Cuando llegó, se taparon la nariz. “Demasiado perfume"- dijeron. Pero ella no se dio por vencida. Acomodando su vestido blanco, se paró en una silla y les leyó una poesía.¡Oink! Gruñó la madre. Ni bien terminó, se puso sus zapatillas de danza y bailó por todo el comedor, agitando sus tules y dando saltos por los aires. ¡Oink! Gruñó el padre. Todos cenaron sin hablar.Para el postre, Josefa les tenía preparada una sorpresa.(Ilustración: Josefa cargando una torta enorme con la cara de Juan, rodeada de corazones).¡Tanto amor había plasmado en esa torta! ¡Horas y más horas de trabajo! Los padres de Juan quedaron encantados. “¡Una cerda tan simpática! Siempre te lo dijimos, querido.”Y es que ya no les preocupaba tanto que su hijo fuera el más cerdo de todos los cerdos.Era el cerdo más feliz.¿Si se convirtieron en cerdos limpios? ¡No! Siguen igual o más cochinos que antes. Pero en las cenas familiares, ahora ponen servilletas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;*Este cuento forma parte de la colección "Marusiñas", del sello editorial Siete Vacas, de la Editorial Norma. Con ilustraciones de Pablo Tambuscio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-258703143644494155?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/258703143644494155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=258703143644494155&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/258703143644494155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/258703143644494155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/12/margaritas-los-cerdos_18.html' title='Margaritas a los cerdos'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SUsOiUOTFsI/AAAAAAAAAG4/1DejunKaXsw/s72-c/cerdos-1+muestra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-3090439074167757865</id><published>2008-12-18T15:28:00.004-06:00</published><updated>2008-12-18T15:40:29.766-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novedades editoriales'/><title type='text'>LA VOLUNTAD DE MARCHARSE</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SUrDHjH5jlI/AAAAAAAAAGs/XHo2z-4rtTs/s1600-h/360.jpg"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281248047500201554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 84px; CURSOR: hand; HEIGHT: 137px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SUrDHjH5jlI/AAAAAAAAAGs/XHo2z-4rtTs/s400/360.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;color:#ffffff;"&gt;La voluntad de Marcharse (Premio Nacional de Cuento Inés Arredondo 2007) del escritor Sinaloense Eduardo Ruiz. Recién publicado en la editorial Tierra Adentro y que fue presentado en diversas partes del país.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;color:#ffffff;"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;color:#ffffff;"&gt;Al respecto, una nota de noroeste.com del 29 de noviembre pasado, donde se habla de la presentación del libro de este joven autor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 16.8pt"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family:Times;font-size:7;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family:Times;font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;span style="font-family:'Trebuchet MS';font-size:9;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;Cuando Eduardo Ruiz escribe y llega el momento de corregir, imprime sus textos, los lee en voz alta y entonces se detiene en cada línea, cada frase y cada palabra. La pulcritud en el lenguaje es lo más importante en su literatura.&lt;br /&gt;Tal vez por eso, La voluntad de marcharse ganó el Premio Nacional de Cuento Inés Arredondo, el año pasado, y que ahora, bajo el sello de Editorial Tierra Adentro, presentó a sus paisanos en el Casino de la Cultura.&lt;br /&gt;"Fue complicado trabajar en correcciones, porque cuando terminé el último cuento, de 20 páginas, me daba flojera porque era muy largo y para corregir soy muy concienzudo, debo detenerme en cada frase, cada línea y cada palabra", contaba sobre La voluntad de marcharse.&lt;br /&gt;"Las últimas fueron a finales de 2006, esperando el dictamen del premio siguió trabajando, durante el proceso de edición también, Trato de ser muy detallista a la hora de corregir".&lt;br /&gt;El comentarista fue el narrador Élmer Mendoza, quien a manera de charla cuestionó a Ruiz sobre el proceso de creación, las lecturas y la decisión de los finales.&lt;br /&gt;Ruiz confesó que cuando escribe tiene que leer mucha poesía, como la de Gonzalo Rojas y Panero, para poder entender el uso del lenguaje.&lt;br /&gt;El autor de Balas de plata destacó su gusto por la internacionalidad de los personajes de Eduardo, la historia de escritores que presenta en el último de los 11 cuentos así la pulcritud de su escritura, pero le llamó la atención que todos tienen un aire poco juvenil.&lt;br /&gt;"Son textos que igual pudieras tener 20 años más ó 30 ó 40, y estoy hablando de la calidad del trabajo, que no hay pifias, del cuidado de la prosa, tienen un aire de insuficiencia que me encantó", le dijo.&lt;br /&gt;Eduardo, de 25 años, comentó que ya está acostumbrado a que todos le calculen más edad y trató de explicar ese "aire adulto" en sus escritos.&lt;br /&gt;"Cuando entré al taller con Élmer todos eran mayores que yo, y uno aprende de los mayores, de las experiencias vitales de su camino, muchos de mis amigos tienen 40, 50 ó más. Y este asunto de escarmentar en cabeza ajena quise hacerlo", explicó.&lt;br /&gt;"Cuando vamos a congreso de Sinaloa, la intención juvenil en narradores jóvenes mexicanos es muy notoria en esa voluntad de contar sus vidas, como si fuera la de alguien que vivió 100 años y vio el cometa Halley dos veces y la mía no es nada interesante: voy al café y estudio".&lt;br /&gt;Entonces, concluyó, ese aspecto tiene que ver con sus lecturas.&lt;br /&gt;"Hay un decálogo del escritor de Jorge Luis Borges, también tiene uno Horacio Quiroga, Augusto Monterroso, Edmundo Valadez, pero Borges recomienda evitar personajes disímiles, como Quijote y Sancho y yo creo que mis cuentos, por su estructura", dijo cuando Mendoza lo cuestionó sobre protagonistas de ese tipo que aparecen en sus cuentos.&lt;br /&gt;"La ruptura del personaje no puede ser a partir de sí mismo, tiene que haber algo externo para formar esa especie de familia disfuncional que hace que uno salga maltrecho de la relación".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AUTOR&lt;br /&gt;Eduardo Ruiz nació en Culiacán en 1983.&lt;br /&gt;Estudió Ingeniería en el Instituto Tecnológico de Culiacán.&lt;br /&gt;Ha participado en talleres de lectura y escritura.&lt;br /&gt;Vive en Barcelona desde 2006, donde estudia un Máster en Historia de la Ciencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-3090439074167757865?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/3090439074167757865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=3090439074167757865&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3090439074167757865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3090439074167757865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/12/la-voluntad-de-marcharse.html' title='LA VOLUNTAD DE MARCHARSE'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SUrDHjH5jlI/AAAAAAAAAGs/XHo2z-4rtTs/s72-c/360.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-5810461447362857183</id><published>2008-11-19T04:59:00.001-06:00</published><updated>2008-11-19T13:07:07.373-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Cuento o Crónica?'/><title type='text'>Los pájaros y los cerdos</title><content type='html'>por Alberto Chimal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_MOHBxSm2XmQ/SPRyzvO_cqI/AAAAAAAAAME/2VzGPXlmsxE/s1600-h/geroca.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256952898226451106" style="CURSOR: pointer" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_MOHBxSm2XmQ/SPRyzvO_cqI/AAAAAAAAAME/2VzGPXlmsxE/s320/geroca.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustraciones de Geroca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el burdel de animales –el más conocido de la ciudad de Morosa– las fantasías de los clientes cambian con el tiempo; sólo unas pocas persisten más allá de uno o dos años. Entre las que llegan y desaparecen más rápidamente destacan las que tienen que ver con películas, programas de televisión o, de vez en cuando, libros que se ponen de moda; es necesario a veces dedicar pisos enteros del edificio a una sola de ellas.&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Una de las más llamativas se volvió popular en los años sesenta: hubo que amueblar de forma austera –y como si fuera una sola habitación–un piso completo; luego, llenarlo con pájaros (no necesariamente de la misma especie, pero se prefería que fuesen más o menos del mismo aspecto y del mismo color: ejemplares de varias especies de gaviotas, por ejemplo, o de córvidos), colocarlos contra una pared y espantarlos en el instante preciso en que las clientas (siempre eran clientas) entraban por una puerta abierta en la pared opuesta. Cada una llegaba sola, vestida con un traje severo y una peluca rubia que simulaba siempre el mismo peinado rígido y lustroso. Desde afuera, por ventanas disimuladas que en este caso se empleaban sólo para vigilar que no les sucediera nada grave, los empleados controlaban la “puesta en escena” y las observaban ver la ola de plumas que se les venía encima, gritar o contener los gritos, tenderse en el piso y cubrirse apenas con los brazos, apenas para dar la impresión de que se defendían.&lt;br /&gt;Todas salían no sólo con heridas numerosas, sino muy decepcionadas. El placer de la entrega, decían, siempre con palabras semejantes, era mucho menor de lo que habían supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia que antecede adquiere un sentido distinto, por lo demás, cuando se le compara con la siguiente, que sucedió más de veinte años después de que el piso de los pájaros hubiera quedado en el olvido.&lt;br /&gt;La clienta llegó muy temprano, cuando casi acababa de anochecer, y fue recibida sólo porque se le esperaba y había pagado una generosa cantidad para no tener que respetar los horarios habituales. Ya para entonces, y también luego de un gasto enorme y semanas de trabajo, un piso entero estaba decorado como en los años sesenta. La clienta era mayor y mucho más gruesa que la mayoría de las usuarias iniciales del cuarto de los pájaros, pero estaba vestida de la misma manera y llevaba una peluca como las de aquellos tiempos; un empleado que recordaba dichos tiempos, y cuyo sobrenombre era el Pelos, la miró de arriba abajo mientras se preparaba; minutos después dijo a un amigo suyo:&lt;br /&gt;—Fea como la chingada.&lt;br /&gt;—¿A poco? —preguntó el amigo, a quien se conocía como el Manotas.&lt;br /&gt;—Y gorda. Además cuando me vio que la estaba viendo se me echó encima. ¡No así, güey! —el Manotas ya se reía— Se puso a decirme que quién sabe qué, que ella, que lo que había sufrido…&lt;br /&gt;En realidad, lo que la clienta había dicho fue:&lt;br /&gt;—Sí, señor, ya sé que no me parezco a ella. Ya sé que soy vieja y que soy fea. Toda la vida lo he sabido. Desde que tenía su edad. O sea, la de ella. Desde entonces. Y toda la vida me han machacado que soy así, y que jamás en la vida voy a poder ser de otra manera, porque hay personas que nacen con la belleza, que la tienen desde el principio, y otras que no la vamos a tener jamás. ¡Jamás! ¡Y yo ya lo sé! Por más operaciones que me pudiera hacer, por más rebanadas y recortes, ya lo sé. Y toda la vida me la he pasado sufriendo por eso, y ya sé que así va a ser de fijo: me conozco el cuerpo, me conozco la cara, y ya sé que si yo viniera con pájaros, como ella, ¡sería grotesco, daría asco! Ya lo sé. Por eso no vengo con pájaros. Por eso no vengo a hacerme la que busco el placer, no vengo a hacerme la que me entrego, ay, así, lánguida… No. Por eso no. Por eso les di todos mis ahorros para que me dieran lo que quiero. Por eso les pedí… —la voz se le quebró— ¡Por eso voy a desquitarme de todos, les voy a dar lo que quieren, les voy a enseñar que no me importa…!&lt;br /&gt;El Pelos se había quedado mirándola.&lt;br /&gt;Y ella había concluido: —Una vez le dije a Imelda que me gustaba eso, lo de ella, y todo lo que Imelda me pudo decir fue que cómo se me ocurría, que con el cuerpo que tengo… ¡Así que ahora vas a ver, Imelda, vas a ver cómo me va con el cuerpo que tengo! ¡A ver si te da gusto cuando te enteres, cuando me tiren enfrente de tu casa, para que veas cómo me fue con el cuerpo que tengo…!&lt;br /&gt;Un rato más tarde, el Pelos consiguió pasar a la zona de observación del cuarto de los pájaros y vio todo a través de las ventanas disimuladas. Tenía la idea que los cerdos estaban entrenados para comer carne humana: había visto en una película que la mafia se deshacía de sus víctimas dándoselas a comer a una piara hambrienta y de ese modo no quedaban huellas. Sin embargo, los cerdos –veinte de ellos, pesados, espantados por un par de empleados que los azuzaban con picanas– no se comieron a la clienta, quien estaba tendida boca abajo en el suelo, más bien en el centro del cuarto y no en un extremo, y que no había dejado de llorar: sólo pasaron sobre ella muchas veces, atropellándose, chocando con las paredes, incapaces de salir del cuarto y corriendo cada vez más rápido.&lt;br /&gt;Aquello tardó mucho más tiempo de lo que el Pelos había previsto, pero la clienta no flaqueó: no pidió que detuvieran a los cerdos, y en realidad no dijo una sola palabra: sólo hasta poco antes del final dio un grito ahogado, que se confundió con los chillidos de los animales. El Pelos se sintió un poco mal al ver todo aquello y también al notar la expresión de indiferencia de los dos que espantaban a los cerdos: ya los conocía y eran tipos dispuestos a cualquier cosa por un poco más de dinero.&lt;br /&gt;La peluca voló en los primeros minutos, y la ropa quedó hecha pedazos, también, mucho antes de que los encargados recibieran la orden de ya no azuzar más a los animales.&lt;br /&gt;El Pelos acompañó a la camilla mientras la bajaban al estacionamiento, pudo asomarse debajo de la sábana que cubría al cuerpo y pudo escuchar también cómo la administradora del burdel decía al dueño:&lt;br /&gt;—Le digo que eso que les metieron es tremendo.&lt;br /&gt;—Entonces —respondió el dueño— no los mandamos al mercado, los matamos y los tiramos.&lt;br /&gt;—¿Está seguro que está todo arreglado? La señorita esta, cómo se llama, Imelda no sé qué, la que nos según nos va a ayudar a taparlo…&lt;br /&gt;—Que sí, Isabel, que sí, todo está bien. Dile a Jorge que se lleve el coche hasta el kilómetro…, a ver, espera, el kilómetro…, cuál me dijo… —y sacó una hoja de papel del bolsillo de su saco, pero el Pelos decidió apartarse del grupo que rodeaba a la camilla: el chofer esperaba ya al final del corredor, y además acababa de aparecer el Manotas. El Pelos fue hasta él y se lo llevó a un rincón.&lt;br /&gt;—La clienta no es clienta —le dijo, riendo.&lt;br /&gt;—¿Cómo que no es clienta?&lt;br /&gt;—Te digo que no es clienta, güey. No es mujer.&lt;br /&gt;—¿Cómo sabes?&lt;br /&gt;—Ve y vele. Levántale la falda. Vele ahí.&lt;br /&gt;Pero el Manotas respondió:&lt;br /&gt;—¡Yo qué le voy a estar viendo! —y no hubo razones ni amenazas que lo llevaran a confirmar la observación, por demás sensacional, que había hecho el Pelos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-5810461447362857183?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/5810461447362857183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=5810461447362857183&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5810461447362857183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5810461447362857183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/los-pjaros-y-los-cerdos.html' title='Los pájaros y los cerdos'/><author><name>TrAvIjE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_MOHBxSm2XmQ/SGIHSoEQVxI/AAAAAAAAAJQ/yMy6UAjPIos/S220/Travije.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_MOHBxSm2XmQ/SPRyzvO_cqI/AAAAAAAAAME/2VzGPXlmsxE/s72-c/geroca.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-2323970625311545864</id><published>2008-11-19T01:05:00.025-06:00</published><updated>2008-11-30T20:20:43.064-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rastro'/><title type='text'>LA VENTA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/STNJEoPbLtI/AAAAAAAAAFY/kl7MqS7QSOY/s1600-h/dibujo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274639932451401426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/STNJEoPbLtI/AAAAAAAAAFY/kl7MqS7QSOY/s320/dibujo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Destazatextos: &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Sección en la que agarramos a un autor de nuestro puerquito y le pasamos cuchillo a su texto.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por Renato Rodaigne&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustración:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ciego y su perro bravo fiel. Geroca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasamos por tiempos difíciles. Yo, Edith (mi mujer) y Andresito (nuestro hijo). Hace cinco años gané mi primera beca y decidí que la pintura era mi vocación. Dos años después volví a ganarla, así que salí de la lujosa casa de mi padre dando un portazo y me fui a rentar con Edith un departamento en la colonia Roma.&lt;br /&gt;Me extendieron la beca por dos años con la promesa de extenderla hasta un tercer año. Edith es profesora de química en una preparatoria, gana por hora, daba muchas horas de clase. Llevábamos una vida desahogada. Los sábados íbamos al cine, los domingos al teatro y hacíamos el amor todos los días. Yo estaba lleno de energía y no paraba de pintar. Mi mujer quedó embarazada, a los ocho meses le dieron su cuarentena con gastos pagados. Teníamos más tiempo para estar juntos. La vida era un closet de puertas abiertas en donde se acumulaban logros y prosperidad. Pero un día las puertas se cerraron con triple cerrojo y no se dejaron abrir ni a putadas.&lt;br /&gt;La promesa de un tercer año becado no se concretó. Mis cuadros no se vendían y por si fuera poco la preparatoria en la que trabajaba Edith entró en crisis, recortaron a la mitad las horas de los profesores. Al principio nos dábamos de abracitos diciéndonos que era algo pasajero. Pero las cosas empezaron a ponerse peores. Nos mudamos a un cuarto de azotea en la Anzures. No teníamos ni para comprar condones. Cada veintiocho días estábamos con el Jesús en la boca, luego llegaba la menstruación y respirábamos tranquilos hasta que recordábamos que teníamos que comprar las toallas sanitarias. Cómo no había ni para los pañales de Andresito, él se paseaba por el cuarto con el culo al aire. Los pocos amigos que tenía comenzaron a evitarme y tenían motivos. Cuando llegaba a encontrarme con alguno en la calle, antes de saludarlo le pedía cincuenta pesos. Cada día me ponía más flaco, Edith estaba tan estresada que dejó de lubricar, se acabó el sexo y dejamos de preocuparnos por un posible embarazo.&lt;br /&gt;Yo cargaba todos los días con mis cuadros e intentaba colocarlos en galerías, pero nada. Otros días me iba con mis cuadros a visitar conocidos y se los empeñaba por cualquier cosa, con eso pagábamos la factura de la luz o la del agua. Apenas alcanzábamos a subsistir. Un día me quede sin cuadros que empeñar; Nos cortaron el suministro eléctrico a Edith le salieron jiotes en la cara y a mí comenzó a caérseme el cabello. Lo más sano era que buscara trabajo en cualquier cosa, pero no lo hacía. Cuándo Edith regresaba en la tarde, yo salía a la calle con el pretexto de buscar trabajo, pero me iba a meter al departamento de Fernando Olvera.&lt;br /&gt;Fernando vive en la calle de Ayuntamiento, es un hombre muy delgado, muy moreno y muy chaparro. Su madre le heredó el departamento al morir. El lugar está atestado de muebles antiguos y destartalados, todo el maldito departamento huele a miados de gatos, aunque no hay gatos. Cuando murió su madre él simplemente dejo de alimentarlos, así que los gatos se fueron a ganarse la vida a otro lado. Fernando se pasa los días postrado frente a su piano e intenta escribir partituras, normalmente sólo se frota la nuca. Cuando las cosas comenzaron a ponerse mal calculé que lo último que querría ver Edith era un marido jugándole al artista. Así que le pedí a Fernando que me dejara pintar en su casa. Me hizo un espacio entre el piano y la ventana que da al cubo del edificio, desde allí se puede ver parte del cielo con sus nubes y las piernas de las vecinas cuando suben las escaleras. Me mudé con el caballete, el último de mis lienzos y mis acuarelas. Conforme iba acabando la pintura se iban terminando las acuarelas. Así que visitaba amigos pintores y parándome frente los cuadros en que estaban trabajando fingía admiración, les halagaba, mentía diciéndoles que la forma en que mezclaban los colores era sublime y otras bobadas por el estilo, los minaba a base de lisonjas, así que cuando distraídamente les pedía una barra de acuarela ellos no sabían negarse.&lt;br /&gt;Un viernes terminé de pintar mi cuadro, Fernando se acercó a verlo y dijo -Es bueno, muy bueno. La pintura en cuestión es un autorretrato de familia; De fondo están las paredes grises del cuarto de azotea, en primer plano un caballete sobre el que pinto furiosamente, detrás está Andresito gateando desnudo y al fondo Edith con el cabello revuelto por el sueño me observa desesperada. Después de ver la pintura por varios minutos pensé que había desperdiciado el tiempo, me imaginé empeñándola por cualquier cosa.&lt;br /&gt;El sábado enfermó Edith, la llevé al seguro social y allí nos dieron algunos medicamentos, nunca le había visto tan enferma. Llegué a pensar que podía morirse, entonces sentí miedo. Intenté imaginar como sería las cosas si me hiciera cargo yo solo de Andresito, no podía ni imaginarlo. Recordé las palabras que dijo Edith una semana atrás -Llevas dos meses buscando trabajo y nada ¿Por qué no haces caricaturas en Chapultepec y se les vendes a la gente?&lt;br /&gt;Esperé a que Edith se durmiera, cuando lo hizo busqué materiales en los cajones. No había nada. Fui a la casa de Claudia Barcenas a pedirle prestados carbones y hojas. Mi relación con Claudia siempre ha sido extraña. Fuimos compañeros de generación en la Escuela de Artes Plásticas. Compartíamos una envidia equitativa. Yo la envidiaba por su habilidad para relacionarse y vender sus pinturas. Ella envidiaba que yo hubiera conseguido no sólo una, sino tres becas. Cuando Claudia abrió la puerta no pudo disimular su alegría de verme hecho una mierda. Me invitó a pasar. Me pidió detalles de mi situación. Yo le dije todo, mi orgullo comenzaba a importarme un carajo. Incluso llegué a pensar en ir a pedirle ayuda a mi padre, pero de sólo imaginar su rostro de autocomplacencia fue suficiente para disuadirme. Ella escuchaba y fingía interés. Claudia tiene muy buena pierna, morenas y firmes. Pensé que en circunstancias distintas habríamos sido buenos amantes. Seguí hablando y ella seguía simulando interés. Al llegar a lo de los carbones la muy perra soltó que no tenía uno solo y ni hablar de dinero, tenía las deudas hasta el cuello. No dije nada, sólo mire su Calvin Klein en su muñeca izquierda y luego miré sus cortinas de muselina. Cuando ya salía de su casa con el rabo entre las piernas Claudia se ablandó. -¿Tienes alguna pintura?-dijo. –Sólo una -contesté. Me explicó que una norteamericana que acababa de llegar a San Miguel Alegre estaba interesada en comprar pinturas de jóvenes artistas del tercer mundo. Tráeme unas fotografías de tu pintura-dijo. Le expliqué que ni cámara tenía. Me prestó la suya. Al día siguiente regresé con un par de fotos, Claudia las subió en su computadora y las envió por email.&lt;br /&gt;El martes Edith estaba repuesta y se fue a trabajar. Esa tarde fui a ver a Claudia. La gringa está interesada en comprar tu pintura, sólo que quiere verla en vivo –dijo. Y Luego dijo; te recomiendo que vayas a verla lo más presentable que puedas. En la noche hablé con Edith y le confesé todo. Contra todos mis pronósticos se lo tomó con calma, incluso me ofreció el dinero destinado a la comida de la semana para que comprara el boleto de autobús. Yo desconfiaba de todo. Supuse que a la gringa no le interesaba comprar nada, a lo mejor sólo quería regresar a su país y decir que había conocido a tales y cuales artistas, que había visto tales y cuales obras. Después supuse que no existía ninguna gringa, que no existían la calle, ni el número que Claudia me había apuntado en un papel, incluso hubiera dudado de la existencia de San Miguel Alegre de no ser por qué allí tengo enterrada a mi abuela. Supuse que todo era una jugarreta de ella, por el puro gusto de verme más hundido. Supuse que Edith me había ofrecido el dinero sólo para desembarazarse de mi presencia. Supuse que no vendería nada, que no conocería ninguna gringa y que al regresar a la ciudad de México me encontraría con un cuarto de azotea vacío. Pero pese a tantas suposiciones, supuse que no tenía mejor opción. Compré un boleto de tercera clase y desempolvé el traje y los zapatos.&lt;br /&gt;En la mañana me puse traje y corbata, sobre la mesa estaba el lienzo envuelto en periódicos, como no tenía dinero para enmarcarlo lo pegué sobre una hoja de triplay. Me agaché para abrocharme los zapatos. Edith me observaba. Me incorporé y tomándola en mis brazos le dí veinte o treinta besos, después inclinándome sobre la cuna le dí de besos a Andresito hasta despertarlo. Me volví a Edith y le dí otros tantos besos antes de despedirme. Cuando cerré la puerta pensé que era la última vez que los vería. Dos cuadras abajo tomé un microbús para ir a la terminal de autobuses. Al subir la punta de mi zapato golpeó con el filo de un escalón y mierda que se desprende media suela. Bajé del microbús después de cinco cuadras y me fui andando a la casa de Julio Romero. Daba un paso y mi pie tocaba la suela, daba otro y mi pie tocaba el suelo. Cada vez que mi pie tocaba el suelo recordaba lo precario de mi situación y cada vez que tocaba la suela sabía que mi última oportunidad era vender esa pintura que traía bajo la axila. A eso se había reducido todo, a la posibilidad de mantener mi pie alejado del piso. Vender la pintura era la única posibilidad de mantenerme a flote.&lt;br /&gt;Me abrió la madre de Julio, él había salido a una conferencia o algo así. Luego vio mi zapato y dijo -¿Pero que te ha pasado muchacho? Intenté explicarle pero mi voz se quebró y me puse a gimotear. La mujer se fue a meter a una habitación y salio de ella con unos mocasines negros en la mano. Me los probé, se sentían apretados, pero se me veían bien. Me fui a parar delante de un espejo de cuerpo entero que había en la sala. De no ser porque tenía los ojos colorados por el llanto, bien hubiera pasado por banquero o abogado. La mujer metió la mano en su monedero y me extendió un billete. Lo tomé y lo guardé en el bolsillo de mi saco, casi me pongo a llorar de nuevo.&lt;br /&gt;Gasté el dinero que me dio la madre de Julio en el taxi que me llevó a la terminal. El trayecto fue un tormento, hacía un calor infernal y el autobús daba tumbos de un lado a otro, las ventanas estaban bloqueadas así que no había oportunidad de dejar que entrara un poco de aire fresco. La atmósfera se fue llenando de aromas a frituras y tortas de milanesa. A medio trayecto un niño se cagó en los pantalones y la fetidez de la mierda predominó sobre los otros hedores. Yo sudaba como cerdo a pesar de que soy flaco como lombriz. Los zapatos me apretaban y mis pies comenzaron a punzar. Intenté quitármelos pero la piel de los zapatos se había adherido a mis calcetines, jalé con fuerza y escuché como se comenzaban a desgarrar las costuras. Dejé las cosas como estaban.&lt;br /&gt;Las calles de San Miguel Alegre son hermosas y empedradas, en cambio las suelas de los mocasines son muy delgadas, cada paso que daba me dolía como piquete de avispa. Por suerte en algún momento mis pies a base de tanto dolor quedaron insensibles. En un puesto de periódicos pregunté por la calle Aldama, el encargado dijo que caminara tres cuadras para arriba, después una a la izquierda y luego dos para abajo y que allí estaba la calle. Me metí en un baño público, pagué tres pesos. En el baño me eche agua en el cabello, me peiné y me arregle la corbata, Salí de allí ordenado y pulcro como un magnate. Afuera se me acercó un anciano andrajoso, un mendigo que me pidió que le regalara una moneda. Metí la mano en la bolsa de mi saco y le dí los dos pesos que me quedaban. Casi se ofende. El viejo tomó la moneda, me lanzo una mirada airada y se fue caminando calle abajo. Me quedé observando al viejo hasta que se perdió en la lejanía, después pensé que si no conseguía vender la pintura tendría que ponerme a pedir limosnas. Imaginé la cara de sorpresa que pondría el mendigo y me puse a reír como un loco.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-2323970625311545864?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/2323970625311545864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=2323970625311545864&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/2323970625311545864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/2323970625311545864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/11/la-venta_19.html' title='LA VENTA'/><author><name>Carlos Luna</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_9kgoBtMXKXI/SyiO7daBZwI/AAAAAAAAADE/DAW2mms1Uxw/S220/Imagen.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/STNJEoPbLtI/AAAAAAAAAFY/kl7MqS7QSOY/s72-c/dibujo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-442293946840417868</id><published>2008-11-15T12:54:00.002-06:00</published><updated>2008-12-01T02:25:34.539-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entrevista'/><title type='text'>ENTREVISTA A TRES VOCES A HUGO WIRTH</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SSRjbhsCSjI/AAAAAAAAAEI/d-5rf_TcIy8/s1600-h/002%20CDM-CERDOS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270446788481010226" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 202px; height: 320px; text-align: center;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SSRjbhsCSjI/AAAAAAAAAEI/d-5rf_TcIy8/s320/002%2520CDM-CERDOS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ENTREVISTA A TRES VOCES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;PRIMERA PARTE: PRIMERA VOZ&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Llegamos junto con Hugo Wirth a la taquería “La fe”, tratando de escoger el mejor escenario para la entrevista. Pedimos de surtida, de maciza y de buche. Sin más preámbulo comienza la plática.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Elman (E): Empecemos por la pregunta obligada: ¿Cómo fueron tus comienzos?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Hugo Wirth (H): Desde niño me gustaba el teatro. No sabía específicamente que para escribir textos para la escena, pero me gustaba imaginar historias y reproducirlas con juguetes y todo ese desmadre. Ya después a mí me tocó la generación de la huelga de la UNAM y cuando elegí carrera era como teatrero de closet todavía. Donde yo iba había talleres de teatro, pero había puros homosexuales, y yo decía “no, no, puro maricón, yo no me voy a meter a esas madres”. Pero en el fondo sabía que me gustaba el teatro y cuando elegí carrera me decidí por escoger algo cercano y me incliné por ciencias de la comunicación. Y como me tocó la generación de la huelga me dieron una carrera que no me gustó: ciencias políticas. Y dije “yo no voy a estudiar esto, prefiero estudiar lo que me gusta”. Entonces busqué cursos de actuación y me metí a una escuela muy deficiente de la Asociación Nacional de Actores. Entonces empecé a ser autodidacta y a leer textos de teoría dramática, empecé a ver mucho teatro y a leer muchas obras de teatro sobre todo mexicanas o latinoamericanas.&lt;br /&gt;Escribí mi primer texto con mucho miedo. Para ese entonces los que nos íbamos a graduar de la escuela estábamos formando una compañía y no hallábamos que montar, hasta que yo les dije que tenía un texto. Se las enseñé, les gustó y quisieron montarla. Luego vi una convocatoria del concurso de Teatro Nuevo y la mandé, y afortunadamente me llamaron para decirme que era de los diez finalistas. El día de la premiación me dieron el primer lugar. Me dio mi diploma Rascón Banda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿Cómo se llama la obra?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;H: Mondoyonki.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿La obra se estrenó?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;H: Sí, sin mucho éxito. Nadie se interesaba por ver un autor joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿Por parte de quién se estrenó?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;H: La Secretaría de Cultura nos apoyó con el teatro, pero yo puse parte de la producción con el dinero de mi premio. Dos años después escribí “La fe de los cerdos” y ganó el Premio Manuel Herrera. Entonces supe que el primer premio no había sido un golpe de suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: Hace un momento hablabas de tus lecturas de dramaturgos mexicanos, ¿cuáles recuerdas?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;H: Leí mucho a Rascón Banda, a Urtusástegui, Licona, a Ibargüengoitia, algunas cosas de Usigli, Luisa Josefina Hernández. Me di cuenta que había muchas que no me gustaban, que se me hacían muy viejas, muy estereotipadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿De qué partes para escribir una obra?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;H: Cada obra tiene su proceso, pero más o menos uniendo todos mis procesos te puedo decir que parto de la observación. Cuando tengo una idea la trabajo en mi cabeza hasta seis meses y me imagino cómo estructurarla, cómo es el dispositivo escénico. Todo lo tengo en mi cabeza, tengo todo bien estructurado en mi cabeza – yo no hago escaletas – me siento a escribir. Y ya en el proceso de escritura cambian muchas cosas, aunque siempre trato de que sea fiel. A mí me interesa mucho observar a la gente. De ahí saco gran parte de la inspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿Cuántas obras te han puesto en escena?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;H: Cuatro. Mondoyonki, La fe de los cerdos, Los ositos y el misterio del culo, y Virgencitas, una adaptación. Y en lectura dramatizada han sido siete u ocho obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿Rescatarías Mondoyonki?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;H: Ya es raro que la muestre. No es que me dé pena sino que siento que es algo que está muy lejano de lo que quiero decir ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿Qué opinión tienes de la narraturgia o teatro narrado?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;H: Creo que como todos, son convenciones que da al teatro y que son posibles. Claro que pueden llegar a funcionar, pero sí hay que saber hacerlos, se requiere de cierto olfato, cierto talento. Si es complicado, tiene su chiste, que no duermas a la gente. Es muy válido hacer ese tipo de cosas, siempre y cuando lo sepas hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: ¿Te sientes parte de una generación?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;H: Creo que antes se veía mucho eso de una generación de dramaturgos por edades, por ejemplo la generación de Usigli o la generación de la nueva dramaturgia donde entraban Rascón, Sabina Berman… Pero creo que esta última generación que según Fernando de Ita somos la sexta generación de dramaturgos, ya está por edades sino por un tiempo y una etapa específica. Hay un rango de edad más amplio. En ese sentido me siento parte de esa generación.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;E: Pero, aparte de esos espacios, de montajes, ¿hay algo más que comparta esa generación? ¿Un interés?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;H: El interés es llegarle al espectador contemporáneo, tener un diálogo. Cada uno quiere llegar con su propia formación, con sus propios temas. Eso es lo interesante de esta generación heterogénea. Cada quien tiene sus rollos y uno admira el trabajo que se hace por el autor y no porque este es parte de una generación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;continuará…&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hugo Wirth (Ciudad de México, 1981). Es dramaturgo, periodista cultural y editor. Tiene estudios artísticos en Arte dramático y en dramaturgia. Ha ganado en dramaturgia el primer premio en el 3er. Concurso Nacional de Dramaturgia “Teatro Nuevo” (2002) Y El Premio Nacional Manuel Herrera Castañeda (2003). Se han publicado cuatro de sus obras en antologías y una reedición particular. Se han estrenado a nivel profesional cuatro obras originales y una adaptación. Cinco obras de su autoría se han presentado en lecturas dramatizadas en muestras de Dramaturgia a nivel nacional. Cursó el Diplomado Nacional de Estudios en Dramaturgia del INBA. Actualmente es editor de Paso de Gato, Boletín mensual de teatro y asistente editorial en la Revista Paso de Gato. Actualmente es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-442293946840417868?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/442293946840417868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=442293946840417868&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/442293946840417868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/442293946840417868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/11/entrevista-tres-voces-hugo-wirth.html' title='ENTREVISTA A TRES VOCES A HUGO WIRTH'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SSRjbhsCSjI/AAAAAAAAAEI/d-5rf_TcIy8/s72-c/002%2520CDM-CERDOS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-7935344139380518633</id><published>2008-10-17T18:13:00.010-05:00</published><updated>2008-12-01T01:03:11.310-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crítica y comentarios especializados'/><title type='text'>Lo seductor y lo seductible. Nietzsche, la obra de arte, la escritura.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPki2RawsKI/AAAAAAAAAEA/5TM2K-mCLS0/s1600-h/feo+durmiente.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258272355715690658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPki2RawsKI/AAAAAAAAAEA/5TM2K-mCLS0/s320/feo+durmiente.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkgCebd8GI/AAAAAAAAADg/iVKc3Gi59z0/s1600-h/feo+durmiente.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por Juan Cristobal Pérez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustración: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Bello Durmiente. Geroca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;I¿UN LADO EXPUESTO? LA escritura es expuesta en virtud de ser, ella misma, lenguaje. ¿No hay aquí un círculo vicioso? Nietzsche sufrió y aceptó el encierro: no hay puerta de salida en tanto pensar sea pensar “con palabras”. Porque se trata de salir, de respirar. “Escritura” tiene las ventajas y desventajas de ser una palabra metafísica. Pero no es el lenguaje un caso especial. En sí, lo humano es pura exposición y exposición pura. Si lo humano se mercantiliza (decir “hombre” ya es un efecto de esta mercantilización, por ejemplo), lo es según éste o aquel punto de vista. El arte está destinado a rendir tributo a una lógica de significados y referencias de la cual, como palabra, no puede escapar. Queda la obra de arte. ¿Un soporte, una construcción, una nada? ¿Qué atrapan, a fin de cuentas, las palabras? Si admitimos que hay límites, fronteras, regiones inapropiables, puntos ciegos, lados del lenguaje, la conclusión pertinente es que el arte no es un escenario mejor o peor. Ahí donde unos ven la imposibilidad del espíritu absoluto, ahí pueden perfectamente figurar la técnica y la religión. ¿Cómo es posible cerrar un sistema? Todo lo que lo humano emprende está desfondado, disperso en la impotencia de cerrar o clausurar.&lt;br /&gt;¿Es el de Hegel un sistema (de lo) absoluto? ¿Acaso no caben en él las infinitas planicies de la interpretación, las arborescencias que nacen de las raíces de una y mil fracturas, esas mismas que le permiten convivir entre nosotros como un filósofo imponente y vital? ¿Dónde está la clausura total de Platón? Si no hay un donde, tampoco hay un lugar, y bien cuenta nos damos de que jamás el lenguaje dará de sí como para extinguirse y dejar libre paso a la “experiencia desnuda”. Esto plantea cuestiones importantes. Se privilegia al arte como escenario excepcional en honor a su presunto e inmediato efecto de seducción. Es exponente de lo inapropiable siempre que, en efecto, sea arte. Otra vez, la vuelta a las circularidades viciosas. Lo inapropiable, la fractura inminente del sistema, se deja exhibir en un arte cuya característica prima es la de constituirse como escenario de lo inapropiable. El problema es el del cuerpo de la obra. Más allá de la impureza de un cuerpo reputado artístico, la mirada aprehende la experiencia del resquebrajamiento. Esto podría convertir al artista en la excepción. ¿Hay intenciones de este tipo? ¿Qué sería, entonces, la obra de arte? Nietzsche contesta: “Ese artista es ambicioso y nada más. En último término, su obra es un cristal de aumento que ofrece a cuantos le miran”. No podemos negar esa posibilidad. Y es que ambición, ciertamente, es una palabra poderosa. Al menos un objeto de la técnica, aquel que es propuesto como tal, no manifiesta, en este sentido, una ambición particular. No pretende aparecer como la potencia de lo inapropiable. La suya no es la pretensión de exhibir el límite, el fracaso totalizador del proyecto. ¿La obra de arte sí? ¿Hay algo en ésta última que la distinga, o acaso esa forma de mirar(le) lleva implícita una intención que ni el artista ni la obra despliegan naturalmente? En todo caso, el artista sería un ambicioso. Pero Nietzsche ha dicho ese artista y no el artista. Hay, pues, un indicio de referencia, una indicación.&lt;br /&gt;Todo proyecto humano animado por la voluntad de sistema crea objetos y miradas que en sí mismas contienen su propia destrucción, al menos como constituyentes de un Modelo efectivamente desplegado. ¿Por qué la obra de arte tiene siempre algo más que decir (o callar) a propósito de lo inapropiable? ¿Ese “lado expuesto” no es característico de la propia totalidad, incluso vista como mero proyecto? Para una mirada del desencanto y la fragmentación, cualquier objeto es límite y expresión de lo inapropiable. De lo contrario, el riesgo es hacer del cuerpo de la obra de arte (¿cuerpo, obra?) un “cristal de aumento”. Menos “riesgo” que rasgo actuante de una mirada contemporánea que ha comenzado a emitir sus juicios: la obra de arte ya es un cristal de aumento que no apunta hacia el artista sino a lo impensable.IIPor eso la escritura, aun la escritura literaria, no es un lugar de excepción per se. A lo más (y puede ser que “a lo menos”) es un ejemplo seductor. Ésta, que también es una expresión de Nietzsche, introduce la diferencia. Se trata de conceder que, quizá, acerca de la verdad “nadie ha podido ser todavía bastante verídico”, lo cual plantea una filosofía de lo seductor antes que una filosofía de la verdad (o lo verídico). Si para nuestra mirada la obra de arte, y no el objeto producido por la técnica, se muestra como la eficaz superficie de lo impensable, la cuestión es determinar si dicha decisión es efecto de una seducción que se presenta con un rostro más contundente y fascinante: “Una nueva raza de filósofos aparece. Me atrevo a bautizarla con un nombre que no carece de peligro. Tal como los adivino, tales como se dejan adivinar —pues, por naturaleza, son un poco enigmáticos—, esos filósofos del porvenir querrían tener justamente, y quizá también injustamente, un derecho a ser llamados ‘seductores’. Lanzar ese calificativo no es, quizá, en último término, sino una tentativa, o si se quiere, una tentación”. Tentar, seducir, tener la osadía de “revelarse contra la fe en la gramática”, pues a fin de cuentas el lenguaje, ahora nos damos cuenta, nunca podrá ir “más allá de su torpeza”. La seducción: tal la nueva consigna de la filosofía.Pero habrá que admitir que a unos filósofos seductores, así como a una filosofía de la seducción, deben corresponder unos seducibles. La obra de arte vendría a ser el “seductible”, el perfecto correlato de una mirada filosófica seductora. Estamos ante una elección que, de nueva cuenta, hace de la obra de arte un cristal de aumento. El carácter mercantil, propio de las cosas cotidianas que nacen y mueren dentro de los flujos discursivos del capitalismo, ha alcanzado a la obra de arte. La obra, de esta manera humillada, persiste debido a su capacidad de tolerar los embates del intercambio. Resulta extraño que las cosas cotidianas (los dispositivos, los artefactos, las máquinas, en fin, las herramientas a la mano), desde la perspectiva opuesta, exhiban un “lado indisponible” del que reciben el bautismo de la dignificación. Si la obra de arte es un caso ejemplar dentro del jardín de los objetos y las cosas, un caso de excepción, será porque, para cierto modo de mirar (el modo seductor) reúne las condiciones necesarias que la convierten en un seductible ideal, lo que, en primera instancia (pero únicamente en primera instancia) no puede ocurrir con un motor de combustión interna o una estufa de gas. Desde la perspectiva de los flujos económicos, la obra de arte es ultrajada, violentada en extremo; desde la perspectiva de la mirada seductora, el arte aparece como el caso ejemplar de una dignificación ontológica que alcanza a todos los objetos. Esta democracia tiene consecuencias palpables. A partir de Duchamp el centro de la obra de arte no reside en ella misma sino en su atmósfera. Un urinario digno no es más un urinario: será fuente, obra de arte, objeto seductible. Cuestión de “invertirlo”. Evidentemente, una inversión tal exige la concurrencia de las “condiciones necesarias”, pues de otra manera la filiación mercantil del objeto no podría contribuir a la conversión. Si hay una gramática de los flujos económicos, de lo que se trata es de ir a la contra. Aquí cabe hacer una salvedad: a estas alturas, generalmente, sólo el artista nada contra corriente; sólo Duchamp puede ser el “autor” de los ready-mades.Porque se habla del sentido, de la dureza del sentido. Las condiciones de posibilidad de una obra de arte vendrían a situarse, entonces, en la atmósfera del sentido, o, en palabras de Baudrillard, en la propia apariencia del sentido, en “la circulación aleatoria o sin sentido, o ritual y minuciosa de sus signos superficiales, sus inflexiones, sus matices”. Sin embargo, no se habla aquí de la apariencia en los mismos términos que Platón habló de ella en el Libro Décimo de La república. A una apariencia vacía y mentirosa habrá que oponer la apariencia de la seducción, ésta que hace estallar la noción de “sentido oculto”.&lt;br /&gt;Para Baudrillard, la fuerza de la seducción radica en revelar la impostura del sentido como discurso. No hay un sentido oculto porque no hay (la) Verdad. No hay apariencias vacías; hay apariencias. Lo que no significa que una filosofía de la seducción reniegue de una “atracción por el vacío” que, según Baudrillard, apuesta por la “absorción de los signos”, nunca su acumulación. Es la seducción contra la Verdad, el Sentido, la Interpretación, el Discurso. Finalmente, una contienda perdida: la eliminación de las apariencias implica que el Discurso se entregue a su propia apariencia y termine seduciéndose “a sí mismo”. La sustitución del problema de la seducción por el problema de la Interpretación del Discurso (un problema “en profundidad”) actúa como un mecanismo “bastante frágil” que, en el marco del lenguaje, va a revelar la terrible fuerza del significante. Dado que “Ser seducido es ser desviado de su verdad”, el encuentro de los signos y la seducción se resuelve en la pérdida del sentido. ¿Hay, efectivamente, pérdida? No: “A pesar de todos los esfuerzos por desnudarlo, por traicionarlo, por hacerlo significar, el lenguaje vuelve a su seducción secreta…”.&lt;br /&gt;La escritura no es el lugar del límite; la obra de arte, en su carácter de obra, no es el escenario natural de lo indisponible. Al elegir sus propios temas, la filosofía se vuelve una filosofía. La filosofía es libertad, o no es. El hecho de que, doblegado ante la cuestión de lo bello, Sócrates haya declarado que “las cosas bellas son difíciles”, determinó, sin sombra de duda, la suerte de ese conjunto de obras que siglos después Occidente denominaría arte. Esa fue la elección platónica; esa su filosofía de lo bello. Que en adelante, sobre todo a partir de Descartes, el pensamiento apostase a una “determinada concepción de lo ente y una determinada concepción de la verdad”, específicamente aquella que tiene “el carácter de la exactitud”, arrojó sobre la obra de arte una luz que, a su manera, daba cuenta de lo incontable: la obra en cuanto tal. Sólo así es posible entender que la fuerza significativa del lenguaje involucre la imposición de un sentido que apunta invariablemente hacia una verdad oculta. Evaporada la seducción del lenguaje, la escritura es escritura del cálculo y la dominación. No a otra cosa llamará Baudrillard “modelo de simulación”, “impostura”.&lt;br /&gt;IIILo importante de todo lo anterior, no lo perdamos de vista, es establecer que la obra de arte se ofrece ahora como el cristal de aumento de lo inapropiable (de aquello que el pensamiento jamás pudo) en virtud de unas ciertas formas de hacer filosofía. La apuesta por la obra de arte es la apuesta por la capitulación de un “proyecto filosófico” que tuvo una de sus culminaciones más acabadas en el sistema de Hegel. Desde Niezsche, la obra de arte constituye el seductible ad hoc para estos nuevos filósofos “seductores”. No es que el motor de combustión interna o la estufa de gas vayan a morir algún día como figuras representativas de lo apropiable para el pensamiento, producto de una razón postcartesiana clara y distinta. La observación de Heidegger a este respecto es central: “La técnica no es lo mismo que la esencia de la técnica”, y aún más, “Cómo la esencia de la técnica no es nada técnico, la meditación esencial sobre la técnica y la confrontación decisiva con ella tienen que acontecer en una región que, por una parte, esté emparentada con la esencia de la técnica y, por la otra, no obstante, sea fundamentalmente distinta a ella”. Para Heidegger esa región es el arte. Creemos que la moderna apuesta por el arte es el correlato de una filosofía de la seducción que hace de la obra de arte la fisura más próxima de los sistemas metafísicos. Ello no significa que todo lo demás humano a lo que no llamamos arte forme parte original del proyecto. Sólo de manera artificial es posible sostener la perspectiva según la cual el pensamiento que piensa el arte como lo inapropiable se vuelve pensamiento que piensa desde lo inapropiable. Sólo por elección la obra de arte exhibe de forma inmediata aquello que el pensamiento no es, ni será nunca. La experiencia del límite se sustrae, sin más, al ámbito de lo artístico. El objeto de la técnica moderna, tal y como Heidegger entiende este término, ofrece la misma experiencia del límite siempre y cuando se comprenda que la esencia de la técnica no involucra, a su vez, “nada técnico”.La esencia particular del arte no consiste en mostrar lo que “no es”. La obra de arte no vive para exhibir el lado no metafísico de lo humano. En definitiva, lo humano mismo, según una filosofía de la seducción, ya comienza a sucumbir tal cual a una pura exposición que declara, precisamente, el declive vertiginoso de toda filosofía metafísica. La esencia de lo artístico, lo esencialmente propio de la obra de arte, no es decir la imposibilidad del todo, y mucho menos presentarse como la única forma de decir esta imposibilidad. El objeto técnico también es una forma de decir lo que Dios no conoce. El equívoco proviene de creer que las cosas de la técnica (al menos las no artísticas, en oposición a las obras), pueden ser explicadas por la propia técnica. La explicación técnica de la esencia de la técnica es un dogma antropológico. Antes que significar, la escritura seduce.&lt;br /&gt;Por ello la seducción no es jamás un modo de la significación, sino su crisis. En su verdad, toda escritura tiende a desfallecer, a fragilizase. Esto es algo que, según hemos visto, el Nietszche de Más allá del bien y del mal supo advertir (pervertir) con genial rigor: la seducción es (el) peligro (o en todo caso, no lo olvidemos, un “nombre peligroso”).En última instancia, tal vez haya una manera (paradójica y lanzada hacia fuera) que “reúna” en un todo a la estufa de gas y a la fuente urinario de Duchamp, al objeto de la técnica y a la obra de arte, etcétera: el todo de la seducción. Ésta ya ha tentado a la filosofía (Nietzsche, Bataille, Deleuze, Klossowsky, Foucault, Baudrillard, entre otros), y su consigna es la consigna de la nueva raza de filósofos: “Todo es seducción, sólo seducción”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;FUENTES:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En “El origen de la obra de arte” hay una indicación al respecto: “El arte ya no es más que una palabra a la que no corresponde nada real. En última instancia puede servir a modo de término general bajo el que agrupamos lo único real del arte: la obra y los artistas”. Cf. Martin Heidegger, Caminos del bosque, Alianza Editorial, Madrid, 1998, p. 11. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;- Cf. Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia, §24.&lt;br /&gt;- Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal, §177.&lt;br /&gt;- Cf. Jean Baudrillard, De la seducción, Planeta-Agostini, Barcelona, 1993; específicamente la sección “El sagrado horizonte de las apariencias”.&lt;br /&gt;- Platón, “Hipias mayor o de lo bello”.&lt;br /&gt;- Cf. Martin Heidegger, o. c., “La época de la imagen del mundo”, p. 63, p 66.&lt;br /&gt;- “La pregunta por la técnica”, en Martin Heidegger Conferencias y artículos, Serbal, Barcelona, 1994, pp. 9-37.&lt;br /&gt;- Cf. Martin Heidegger, Caminos del bosque, o. c., “El origen de la obra de arte”, p. 50 y ss. Ahí se lee: “Es verdad que el carácter de obra no puede determinarse a partir del carácter de cosa...”.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-7935344139380518633?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/7935344139380518633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=7935344139380518633&amp;isPopup=true' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/7935344139380518633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/7935344139380518633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/lo-seductor-y-lo-seductible-nietzsche.html' title='Lo seductor y lo seductible. Nietzsche, la obra de arte, la escritura.'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPki2RawsKI/AAAAAAAAAEA/5TM2K-mCLS0/s72-c/feo+durmiente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-6291876637665447869</id><published>2008-10-17T17:23:00.006-05:00</published><updated>2008-12-01T02:34:20.904-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dramaturgia'/><title type='text'>MOSAICOS DEL DEVENIR: ROMPECABEZA PARA (DE)FORMAR.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkSlHROfSI/AAAAAAAAADI/MkV3LMvSOgk/s1600-h/421.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258254468747525410" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkSlHROfSI/AAAAAAAAADI/MkV3LMvSOgk/s320/421.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por Elman Trevizo Higuera.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No hay grandes diferencias entre la realidad y la ficción,&lt;br /&gt;ni entre lo verdadero y lo falso.&lt;br /&gt;Una cosa no es necesariamente verdadera o falsa;&lt;br /&gt;puede ser al mismo tiempo verdadera y falsa”.&lt;br /&gt;(Harold Pinter).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha hablado de Antonio Zúñiga, entre otros aspectos, como el dramaturgo de la frontera, y como el creador cuya cosmovisión es una mirada crítica a los problemas que inquietan a la sociedad.&lt;br /&gt;Los personajes de “Rompecabeza” transitan en latitudes no fronterizas; sin embargo no dejan de señalar una línea que más que tangible es existencial. Éstos son seres que optan por la pesada levedad de la palabra, creando un universo de realidad aplastante en un espacio donde se ahoga un grito cuajado en una garganta invisible; parafraseando al mismo Zúñiga.&lt;br /&gt;Esos personajes que de tan reales parecen entrar en el terreno de la locura (realidad ficcionada), hacen que el espectador y/o lector reafirme a cada paso lo que el poeta inglés Lord Byron escribió: “el hombre es un péndulo entre la risa y el llanto”.&lt;br /&gt;Entre la carcajada y las lágrimas, como la vida; esta obra fragmentada con la conciencia de que así es el transcurrir diario, nos presenta y representa la violencia imperante en nuestro entorno. Nos habla de hechos acontecidos en un pasado inmediato y en un presente continuo que se distiende. No solamente las escenas van formando aristas de una serie de mosaicos seccionados, también el lenguaje se quebranta, redimensionando y sosteniendo parte de la obra por lo que no se dice, por lo que se (a)calla. Dando pie a la intuición que siempre se perfilará de acuerdo a la identificación que tenga el receptor ante este mundo plagado de seres incompletos y sufrientes: hombres-limítrofes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta obra del dramaturgo chihuahuense, los personajes al recrear el espacio a través de los vocablos y la negación explícita de éstos, se mueven en una línea material difusa que linda el terreno de la sorpresa, pendiendo, precisamente como péndulos, en las redes de lo que puede suceder; siendo posible en la realidad de la escena, logrando el detonante que hará del público un mirador y reinventor de su entorno. De una realidad hiperbólica de la que nadie se salva, en pocas palabras; el caos.&lt;br /&gt;Zúñiga es un gran delineador del desconcierto sin pretender dar cátedra de moral. En “Rompecabeza” pone a sus personajes en disyuntivas que muchas veces no dejan de ser eso: opciones que nunca se concretan, abanicos abiertos a lo probable, a lo dicho a medias, porque eso es lo mejor… guardar algo para decirlo después y no quedarnos mudos ante lo que anhelamos: un helado de zapote negro o pasear tranquilos por la plaza.&lt;br /&gt;El autor de esta historia fragmentada, nunca califica a sus personajes, deja que ellos se juzguen de acuerdo a sus situaciones y limitantes que, aunque parezca que no, son muchas. Son seres encarnados con venganzas atrasadas, dolores atenuados por el autosabotaje, con sed de ser parte de la violencia aunque sea leyendo y recortando cuidadosamente las páginas de la nota roja. Quizá pensando que con esos recortes se pone la última pieza de ese “Rompecabeza” al que le falta una “S”. ¿Acaso la “S” de Sirena?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir de la puesta en escena de “Rompecabeza” en la Muestra Estatal de Teatro de Morelia el 31 de marzo del año pasado, mientras dibujaba círculos concéntricos en un mingitorio, logré escuchar a unas jóvenes que también habían visto la obra. Transcribo lo que escuché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A.- ¿De quién dijiste que era?&lt;br /&gt;B.- De un tal Antonio Zúñiga.&lt;br /&gt;A.- Mmm. Me gustó. Aunque muy cruel. Pero también me hizo reír...&lt;br /&gt;B.- Son cosas que sucedieron. Son reales. (Silencio) Dicen que anduvo investigando entre los disparos y con las familias de los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación siguió… Dilaté mi visita al mingitorio para darme cuenta que todos los comentarios versaron sobre lo épico que había sido el trabajo del “tal Antonio Zúñiga” al esquivar las balas de los “malos” y así documentarse para la obra que esa noche presentaba. Que por cierto, esa era la segunda función, en un principio no contemplada, pero que debió programarse de emergencia ante la rechifla de los asistentes que no querían quedarse sin verla, ya que el lugar estaba atiborrado.&lt;br /&gt;Supongamos la forma como imaginaban las jóvenes al dramaturgo: esquivando balas en un campo minado por los hombres del mal, con una libreta siempre a la mano anotando impresiones, gestos, peripecias, movimientos, diálogos medulares, cuestionando las muertes, los buenos tinos.&lt;br /&gt;Esa imagen era la prueba “fehaciente” (como diría un jurista) de que el público había ensamblado las piezas que Zúñiga dispuso, primero en el texto, y que luego fueron materializadas en el escenario gracias a Rodolfo Guerrero y sus actores. Era fantástico saber que dos espectadores se imaginaban al creador de ese universo de mosaicos, siguiendo el camino del héroe como lo pinta Joseph Campbell en su libro “El héroe de las mil caras”. Esto significa que el mundo de “Rompecabeza” es tan completo y cercano a la condición humana que la gente supone atrás de ese cosmos a una persona que vivió de muy cerca dichos acontecimientos y que viene a contarlos como el testimonio de un sobreviviente. Aunque lo anterior tiene mucho de verdad, ya que al reconcebir la realidad, el creador la vive, y puede dar testimonio de ello. Muy seguramente Zúñiga sufrió y esquivó más de una bala metafórica en ese terreno donde hay que tener cuidado y saber dónde se pisa: ¿La hoja en blanco?, ¿la imaginación?, ¿la emotividad? Quizá todas. Todo buen creador sigue el camino del héroe. Todo creador es el habitante de una frontera no necesariamente material: verdad-mentira, realidad-ficción, encanto-desencanto, palabra-silencio. Luz…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Oscuro. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;* La obra Rompecabeza se publicó en el 2007 en ediciones Paso de Gato. Cuadernos de Dramaturgia Mexicana. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-6291876637665447869?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/6291876637665447869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=6291876637665447869&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/6291876637665447869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/6291876637665447869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/transcribimos-un-comentario-escrito-en.html' title='MOSAICOS DEL DEVENIR: ROMPECABEZA PARA (DE)FORMAR.'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkSlHROfSI/AAAAAAAAADI/MkV3LMvSOgk/s72-c/421.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-2731605515153716959</id><published>2008-10-17T17:12:00.003-05:00</published><updated>2008-11-30T20:23:52.073-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento breve'/><title type='text'>AVISO CLASIFICADO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkPdZjpxrI/AAAAAAAAADA/iz65quXtJ-E/s1600-h/432.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258251037682812594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkPdZjpxrI/AAAAAAAAADA/iz65quXtJ-E/s320/432.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por José Gregorio González Márquez&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se solicita señorita de buena presencia para dama de compañía, con atributos de odalisca; dispuesta a esclavizar sus sentimientos y mantener a un poeta que no vive de su oficio. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-2731605515153716959?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/2731605515153716959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=2731605515153716959&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/2731605515153716959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/2731605515153716959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/aviso-clasificado.html' title='AVISO CLASIFICADO'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkPdZjpxrI/AAAAAAAAADA/iz65quXtJ-E/s72-c/432.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-5879202173071648722</id><published>2008-10-17T16:58:00.005-05:00</published><updated>2008-11-30T21:01:17.418-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento breve'/><title type='text'>LA SECRETARIA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkK73b1T4I/AAAAAAAAACw/c4p8tdEc_UA/s1600-h/422.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258246063541014402" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkK73b1T4I/AAAAAAAAACw/c4p8tdEc_UA/s320/422.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Jorge Spinoza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El rostro no tan bello de Eréndira se hubo reflejado difuso sobre la metálica superficie de la puerta del ascensor; miró que su cabello recogido estuviera en orden. Brotó el recuerdo de su madre y sus palabras. Cuando niña, su madre, para quitarle el enojo del doloroso cepillado hirsuto, le decía: «La belleza cuesta». La puerta del elevador se abrió en el tercer piso, iluminado en tono azul, donde se encontraba el cuarto de copiado. Eréndira caminó por el largo pasillo. Un cuchicheo masculino inició con su llegada. Ella hizo su andar a sabiendas de ello; sus tacones altos pisaban elegantes, sus piernas en medias de nailon ocasionalmente rozaban y al hacerlo sonaba como una brisa. El vestido del gris conjunto ejecutivo, tan ceñido, daba la oportunidad a los mirones de clavarse en tan torneadas y redondas nalgas. Su pecho lo resguardaba en los papeles que llevaba a fotocopiar. Los hombres sacaron fuera de los cubículos sus cabezas, descuidando las llamadas de los contratistas y de los pedidos que marcaba el computarizado sistema de órdenes. Eréndira vio que la pantalla de servicio de la copiadora indicaba que el papel en todas las bandejas se había terminado; desempacó las hojas del stock y se empinó para colocarlas sobre la bandeja inferior. Detrás, ella sentía las miradas, incluyendo a la cámara de seguridad cuando el sonido giratorio de ésta se detuvo. Abrió la cubierta superior de la fotocopiadora y la luz alcanzó a dibujar accidentalmente la mano al apoyarse sobre su cristal. Desechó esa copia y colocó la primera hoja del encargo sujetándola con la mano derecha. En tal postura, inclinó su cuerpo hacia enfrente por el cansancio. Al fotocopiar la vigésima hoja salió aparte un reacio mechón del copete entre su cabello acicalado. Observó aquello que tenía tan inmediatamente cercano a ella y por segunda ocasión en el día, se acordó de su madre.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-5879202173071648722?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/5879202173071648722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=5879202173071648722&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5879202173071648722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5879202173071648722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/la-secretaria.html' title='LA SECRETARIA'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkK73b1T4I/AAAAAAAAACw/c4p8tdEc_UA/s72-c/422.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-6625897614606277252</id><published>2008-10-17T16:50:00.004-05:00</published><updated>2008-11-30T21:04:21.289-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento breve'/><title type='text'>Un hombre dispuesto</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkJcQRRTwI/AAAAAAAAACo/AkqP8l66zyU/s1600-h/423.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258244420940156674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkJcQRRTwI/AAAAAAAAACo/AkqP8l66zyU/s320/423.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por Luis Valdez &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy dispuesto a que un día de estos se me aparezcan dos mujeres en la puerta de mi cuarto. Una de ellas con gesto malhumorado, y la otra mucho más joven, con la mirada baja. Entonces que la de mayor edad me diga de manera enérgica: Esta pobre muchacha está embarazada y tú tienes cara de que seduces mujeres cada dos o tres días. ¿Y yo qué tengo que ver en el asunto?, le diría, sin despegar la mirada de la más joven; tratando de reconocerla, aunque en realidad no tengo sexo con tantas como quisiera, y lo demás es mera leyenda. Te traigo a esta muchacha para que se quede contigo.No, no. Nada de eso. Joaquín Vicente no puede vivir con una mujer, a menos que sea temporada de expectativas económicas.En ese momento, que la señora asegure una pensión mensual por cuidar de la joven y del producto. Sí, caray. Estoy dispuesto a ser un padre postizo, ficticio o al menos fingirlo, si alguien nos patrocina lo suficiente para pasar la vida. La mujer que se quede a mi lado lo entendería. Si cualquiera de los dos se cansa, podríamos incluso tener aventuras externas. No importa. Me gusta la idea esa de salir a explorar mundo. ¿Pero dónde rayos están esas dos mujeres? Las espero aquí sentado, saliendo de mi casa sólo para comprar una caguama en la esquina y regresar a toda prisa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-6625897614606277252?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/6625897614606277252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=6625897614606277252&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/6625897614606277252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/6625897614606277252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/un-hombre-dispuesto.html' title='Un hombre dispuesto'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkJcQRRTwI/AAAAAAAAACo/AkqP8l66zyU/s72-c/423.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-326693030690674190</id><published>2008-10-17T16:31:00.002-05:00</published><updated>2008-10-17T16:42:34.766-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Lizzet y los caracoles</title><content type='html'>&lt;em&gt;Por Carlos Reyes&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la muerte venga a preguntar por ti&lt;br /&gt;Le diré que el viento no tiene candados,&lt;br /&gt;Que la ausencia es un espejo mudo&lt;br /&gt;Y que el cuerpo es una prisión de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diré también&lt;br /&gt;Que el amor es un pájaro&lt;br /&gt;Difícil de atrapar con una mano,&lt;br /&gt;Que tu amor es un caprichoso racimo de espirales,&lt;br /&gt;Que nunca has estado donde parece ser,&lt;br /&gt;Que estás muy lejos de ti misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O bien puedo decir&lt;br /&gt;Que nunca te han gustado las serpientes,&lt;br /&gt;Que tu amor ha pertenecido&lt;br /&gt;Siempre a los caracoles,&lt;br /&gt;Que las cosas descaradamente peligrosas&lt;br /&gt;Nunca te dieron buena espina,&lt;br /&gt;Y que te vas fugando lentamente&lt;br /&gt;Entre caracoles que el mar cobija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llévate contigo todos los caracoles del mar,&lt;br /&gt;Descifra los amores escritos en sus espirales&lt;br /&gt;Para que allá donde estés nunca olvides tu nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrédate en el ritmo de tus propias pulsaciones&lt;br /&gt;Y déjanos adivinarte así, en el fondo del mar&lt;br /&gt;Desnuda en tu piel más transparente&lt;br /&gt;Que el amor se encariña de todos los asuntos&lt;br /&gt;Referentes a tu nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llévatelos todos&lt;br /&gt;Y devuélvelos a la tierra&lt;br /&gt;Con tu historia grabada en espirales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte interpone océanos&lt;br /&gt;Entre la sangre de los amantes&lt;br /&gt;Así que me retiro&lt;br /&gt;Para escribir en la más profunda piel del mar&lt;br /&gt;Los enigmas del amor.&lt;br /&gt;Espero que a mi paso sólo encuentre caracoles&lt;br /&gt;Que me canten todos aquellos que me amaron&lt;br /&gt;Los que desearon morir entre mis labios&lt;br /&gt;Asfixiados en mi aliento,&lt;br /&gt;Compartiendo la misma sangre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-326693030690674190?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/326693030690674190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=326693030690674190&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/326693030690674190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/326693030690674190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/lizzet-y-los-caracoles.html' title='Lizzet y los caracoles'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-5379680526066413393</id><published>2008-10-17T16:19:00.009-05:00</published><updated>2008-11-30T21:34:18.788-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>DE NOCHE TODAS LAS GATAS SON GATOS (I PARTE)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkDg2wlZ3I/AAAAAAAAACg/oB04uBinwbw/s1600-h/431.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258237902921754482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkDg2wlZ3I/AAAAAAAAACg/oB04uBinwbw/s320/431.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Por Gersón Gómez &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Jardín Cruz Blanca&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;prometió&lt;br /&gt;darme la mejor mamada&lt;br /&gt;que jamás haya tenido en mi vida&lt;br /&gt;solo dame diez pesos&lt;br /&gt;para poner unas canciones&lt;br /&gt;de yuri y josé alfredo&lt;br /&gt;después de eso&lt;br /&gt;soy toda tuya seré tu ángel&lt;br /&gt;yo le di un trago largo&lt;br /&gt;a la cerveza&lt;br /&gt;vi mis diez pesos&lt;br /&gt;en la panza de la rockola&lt;br /&gt;a él bailando la&lt;br /&gt;danza de los siete velos&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;después de todo&lt;br /&gt;no esta tan mal&lt;br /&gt;una mamada por diez pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La Huapalaina&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la veo a ella&lt;br /&gt;la mujer más perfecta&lt;br /&gt;blanca su piel&lt;br /&gt;sus hermosas pestañas&lt;br /&gt;esa tanga&lt;br /&gt;su depilado permanente&lt;br /&gt;su nariz señalando al cielo&lt;br /&gt;tan exquisita&lt;br /&gt;toda ella&lt;br /&gt;el diablo con&lt;br /&gt;vestido azul&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;yo profano&lt;br /&gt;su templo&lt;br /&gt;con mis miradas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;soy su péndulo&lt;br /&gt;alcoholizado buscando la boca&lt;br /&gt;del transvesti más hermoso del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Florida&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;luis javier ríe&lt;br /&gt;mientras le lame&lt;br /&gt;las cicatrices&lt;br /&gt;a la cerveza indio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;estamos adoloridos&lt;br /&gt;de placer le digo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;arnulfo sonríe&lt;br /&gt;mientras da la bendición&lt;br /&gt;en cada ronda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a dónde ir&lt;br /&gt;cuando la noche&lt;br /&gt;me recuerda todo lo&lt;br /&gt;que soy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;luis javier ríe&lt;br /&gt;con sus colmillos de escorpión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Baños capri&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;el evento&lt;br /&gt;del día de hoy&lt;br /&gt;es tomar un baño&lt;br /&gt;en un lugar gay&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;está de moda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la entrada&lt;br /&gt;te dan una toalla&lt;br /&gt;un candado&lt;br /&gt;del locker&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ahí guardas tu ropa&lt;br /&gt;y puedes hacer tu propio show&lt;br /&gt;eres el rey con su traje invisible&lt;br /&gt;la toalla atada en la cintura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las loquitas son mariposas&lt;br /&gt;esperando ser clavadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Bar Imperio&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;donde se reúne la noche con el día&lt;br /&gt;el dominó con la cerveza&lt;br /&gt;el periódico el sol con los cacahuates&lt;br /&gt;las cuentas por ambos lados&lt;br /&gt;del cartoncillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en el bar imperio&lt;br /&gt;las mujeres viven en la televisión&lt;br /&gt;algunos se soban la entrepierna&lt;br /&gt;desechando flores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde la puerta está abierta&lt;br /&gt;y un tablón impide ver hacia dentro&lt;br /&gt;puedes beberte los ojos&lt;br /&gt;con una doble penetración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en el bar imperio&lt;br /&gt;los viejos dan sus últimos suspiros&lt;br /&gt;antes de llegar a casa&lt;br /&gt;cansados y ebrios.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-5379680526066413393?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/5379680526066413393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=5379680526066413393&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5379680526066413393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5379680526066413393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/de-noche-todas-las-gatas-son-gatos-ii-y.html' title='DE NOCHE TODAS LAS GATAS SON GATOS (I PARTE)'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkDg2wlZ3I/AAAAAAAAACg/oB04uBinwbw/s72-c/431.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-4484002972607123825</id><published>2008-10-17T16:15:00.007-05:00</published><updated>2008-12-01T01:24:05.129-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crítica y comentarios especializados'/><title type='text'>La Muerte y la Doncella de Ariel Dorfman, psicologías y demonios</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkbW-XmdKI/AAAAAAAAADY/n0DSWC3e6IA/s1600-h/438.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258264121444824226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkbW-XmdKI/AAAAAAAAADY/n0DSWC3e6IA/s320/438.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkBFTVwT8I/AAAAAAAAACI/zuxAiMB7Xp8/s1600-h/436.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por Omar Miranda &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;*&lt;br /&gt;En la obra de Ariel Dorfman (llevada al cine en 1994 por Roman Polanski, en cuyo guión colaboró el mismo Dorfman) se ponen en juego los planteamientos controversiales que se discutían y siguen discutiéndose en el Chile posterior a la dictadura; planteamientos universales en todo país que recién ha dejado un régimen represivo. Se plantea en la pieza, si se debe castigar de manera ejemplar a los sobrevivientes del sistema opresor, o si se debe borrar todo el pasado doloroso para comenzar una reconstrucción sana del país.&lt;br /&gt;El argumento es sencillo en apariencia: una mujer vejada y marcada de por vida por un ultraje cometido en aquella época oscura, Paulina, tiene oportunidad de invertir el papel de torturador-víctima con el doctor Miranda, oscuro personaje que la sometiera durante los tiempos de violencia. El esposo de ella, Gerardo, aparece involuntariamente como mediador, pero no sólo en el ambiente de la casa de playa de la pareja, donde transcurre casi toda la obra, sino que es él además un luchador social recién nombrado para esclarecer crímenes como el cometido contra su mujer. El discurso de Dorfman nos muestra cómo es imposible comprender el dolor de las víctimas (así como Gerardo no comprende de fondo aunque imagina el motivo del vigoroso deseo de venganza de su mujer), y muestra también, en el final, que sólo es posible la reconstrucción de un pueblo o de una vida si se ha dejado de lado el odio. Es ella, la víctima, quien hace a un lado el odio para continuar en el amor de aquel que no la comprende pero que ha estado allí para apoyarla. El final de la obra es impactante, de gran fuerza dramática, lleno de impotencia y resignación a la vez, de impresionante catarsis emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;De la lengua inglesa me gustan muchas palabras. A Borges le gustaba "moon" porque le sonaba redonda y nocturnal como el astro que ella significa. A mí me gusta el verbo to haunt, que denota persistencia de un pensamiento o una idea; es además la obsesión que espanta en la casa de la mente. Y es por su segunda acepción que precisamente me gusta esta palabra: la de una casa habitada por fantasmas, the haunted house of the mind.&lt;br /&gt;Cada mente esconde sus indeseables inquilinos. Algunos son criaturitas de orden menor nunca cultivados por la desgracia. Otros habrán encontrado dolorosas memorias fértiles, lo suficiente como para hacerlos crecer gordos; y desde allí, desde los pasadizos siniestros de la memoria, aterrorizan a ese frágil casero que cualquiera somos. Los demonios del pasado nos acechan. Algunos, los más porfiados, hasta pueden poseernos, llevándonos de tal forma a la locura. En la pieza de Ariel Dorfman, Paulina, el personaje femenino, no cedió nunca su mente a la locura; a pesar de ello, siempre vivió con miedo, espantada por un demonio puntual y constante.&lt;br /&gt;Gerardo, a diferencia de Paulina, si tuvo demonios gordos o no, no lo sabemos; sí notamos en su espíritu vigor suficiente para vivir un yo equilibrado. Su esposa le reclama, y es justo el reclamo, que él no sufrió la experiencia traumática de ella y que por tanto, desde su posición de no-víctima, no puede entenderla. Él es un abogado como la ética más romántica los pide: hay un ciego quijotismo en su persecución por la justicia. Desde joven buscó a esa escapadiza diosa de ojos vendados, desde cuando ayudaba a las víctimas del gobierno militar.&lt;br /&gt;De los tres únicos personajes en el drama, Gerardo me parece no sólo el más idealista, también el más idealizado. Creo también, y quizá aquí esté el porqué de mi parecer anterior, que es este personaje el vaso donde el autor ha vertido su propio fantasma. En una clase sobre literatura cubana en el exilio se debatía cómo muchos escritores que partieron de su país huyendo de condiciones inhumanas, van a cargar después durante su destierro con cierta culpa por no haberse quedado luchando en su país, por su gente. Sobre Dorfman existe una anécdota similar, según la cual el autor tuvo que elegir entre quedarse en Chile, en una triste calle donde ‘rebeldes’ eran sofocados por el gobierno opresor, o huir para vivir en el extranjero. Su mayor aportación a la lucha, sobra mencionarlo, es esta obra que hoy disfrutamos, que no hubiera visto la luz de haberse dejado asesinar el escritor.&lt;br /&gt;En Gerardo, dados estos antecedentes, el fantasma –no llega a ser demonio– será el no haber sido víctima y amar a una. Este segundo hecho, el amar a una víctima, es lo que le otorga la categoría de fantasma a su obsesión: él no podrá combatir los miedos de su mujer si no la comprende; ni siquiera ser el perseguidor oficial de los victimarios es suficiente, ¿con qué otro exorcismo podría borrar el dolor del ser que ama entonces? La propia Paulina va a preparar el exorcismo que salvará su matrimonio.&lt;br /&gt;Al demonio de Paulina no lo he mencionado a fondo por resultarme demasiado obvia su naturaleza: el trauma de ser reducida a condiciones subhumanas, la bestialización del poder ejercido en la piel propia. Es conmovedor cómo lo refleja: la mirada posada adentro y muy lejos de cada ola que va y regresa, como su terco demonio. En cuanto a Gerardo, ya enmarqué a su fantasma entre la culpa de un quijotismo insuficiente. Roberto Miranda, el cruel ‘antagonista’ (sólo el impresionante final justifica estas comillas: el rostro impasible por encima de la música de Shubert está más allá de tan escueto término), merecerá mención final pues su demonio me resulta sumamente interesante; el desequilibrio mental siempre lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Dentro del periodo de la novela de la revolución mexicana, una de mis piezas favoritas ha sido Los de Abajo, de Mariano Azuela. La leí hace unos ocho años. Desde ese momento hubo un personaje que me ha perseguido un poco: El Güero Margarito, who has haunted me once in while since then. Nunca entendí cómo alguien puede llegar a la maldad por el simple hecho de divertirse siendo un maldito. Ambas obras coinciden en cuanto a un marco histórico de quiebre, donde las reglas naturales de la convivencia humana se han perturbado. En estos dos momentos, la revolución mexicana y la dictadura militar chilena, el poder era una moneda azarosa que caía en manos de cualquiera. Era además una moneda de valor absoluto. El hombre común y corriente de instintos dormidos, tuvo oportunidad inaudita para sacarle la tapa a la botella del genio. El Yiin, que es un demonio árabe, los poseyó privándolos de valores éticos a los incautos aladinos, haciendo bestial en ellos el ejercicio de poder. El doctor Miranda lo dice en algún lugar de la obra: “Empecé a brutalizarme, me empezó a gustar de verdad. Se convierte en un juego. Te asalta una curiosidad entre morbosa y científica.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;¿Cuál es el demonio que lleva a un hombre a convertirse en bestia? ¿Existe en la naturaleza de cada uno de nosotros una ‘natural’ propensión al mal? ¿Es tan frágil la voluntad humana que un medio ambiente propicio puede despertar ese instinto del que nuestra orgullosa razón se siente ajena? ¿Cuánto tenemos de demonio y cuánto tenemos de ángel? La Muerte y la Doncella, desde luego, no intenta responder estas preguntas; pero sí expone ante los ojos del espectador un hecho que tristemente ocurrió en verdad, que ha sido constante en nuestra historia, que hoy en día sigue ocurriendo, y que —esto es aún más triste— no muestra indicios de cambio para que no suceda en el futuro. Homus homini lupus est. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-4484002972607123825?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/4484002972607123825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=4484002972607123825&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/4484002972607123825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/4484002972607123825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/poemas-de-omar-miranda.html' title='La Muerte y la Doncella de Ariel Dorfman, psicologías y demonios'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPkbW-XmdKI/AAAAAAAAADY/n0DSWC3e6IA/s72-c/438.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-7920029268226180587</id><published>2008-10-17T16:01:00.006-05:00</published><updated>2008-11-30T22:42:21.783-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>DE NOCHE TODAS LAS GATAS SON GATOS (II Y ÚLTIMA PARTE)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj_MLpSNaI/AAAAAAAAACA/Nndw6Z3kyk0/s1600-h/424.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258233149704517026" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj_MLpSNaI/AAAAAAAAACA/Nndw6Z3kyk0/s320/424.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Por Gersón Gómez &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Arcoiris 5.0&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para Pedro López Alvarado, Arnulfo Vigil, Margarito Cuéllar y Roberto Jorge Rodríguez&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;el rubio superior&lt;br /&gt;el vaquero de bigote hondo&lt;br /&gt;bailan juntos&lt;br /&gt;una de juan gabriel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el paulino rubio&lt;br /&gt;el mónico naranjo&lt;br /&gt;las loquitas&lt;br /&gt;suben al escenario&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la chica de gorra de beisbolista&lt;br /&gt;abraza a su vieja&lt;br /&gt;y le regala una rosa fosforescente&lt;br /&gt;que brilla en estos escombros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cae la noche&lt;br /&gt;y se abre la mañana&lt;br /&gt;en el arcoiris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Papi Chulo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;le dicen el cantinflas&lt;br /&gt;en los cruceros&lt;br /&gt;sube en un intermedio&lt;br /&gt;cómico mágico musical&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mientras los chicos&lt;br /&gt;de triceps enormes&lt;br /&gt;se cubren sus penes húmedos&lt;br /&gt;con una toalla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;juntan los billetes&lt;br /&gt;de veinte pesos o&lt;br /&gt;la morralla&lt;br /&gt;que les aventaron&lt;br /&gt;cuando subían y bajaban por el tubo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cantinflas está seguro&lt;br /&gt;y grabadora amarilla&lt;br /&gt;en mano&lt;br /&gt;mueve el bote&lt;br /&gt;da un pasito para acá&lt;br /&gt;uno para allá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;le aplauden las borrachas&lt;br /&gt;las teiboleras fuera de horario&lt;br /&gt;de trabajo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;le aplaude el gerente&lt;br /&gt;los meseros&lt;br /&gt;el señor de la puerta&lt;br /&gt;la avenida zaragoza&lt;br /&gt;también lo hace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por último&lt;br /&gt;le aplaudo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Wuichos bar&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;una mancha&lt;br /&gt;pegada en la pared&lt;br /&gt;en el más nauseabundo baño&lt;br /&gt;dice la leyenda&lt;br /&gt;que una vestida&lt;br /&gt;desquinta sus victimas&lt;br /&gt;primero los ronda&lt;br /&gt;como gato en celo&lt;br /&gt;los observa alcoholizarse&lt;br /&gt;luego los toma de la mano&lt;br /&gt;dando tumbos nadie resiste&lt;br /&gt;no hace falta decir&lt;br /&gt;si la pasan bien&lt;br /&gt;o descubren&lt;br /&gt;una nueva sexualidad&lt;br /&gt;las pruebas son catorce manchas&lt;br /&gt;pegadas en los azulejos&lt;br /&gt;de ese nauseabundo baño&lt;br /&gt;donde wuicho ya estuvo ahí.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-7920029268226180587?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/7920029268226180587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=7920029268226180587&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/7920029268226180587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/7920029268226180587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/de-noche-todas-las-gatas-son-gatos-i.html' title='DE NOCHE TODAS LAS GATAS SON GATOS (II Y ÚLTIMA PARTE)'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj_MLpSNaI/AAAAAAAAACA/Nndw6Z3kyk0/s72-c/424.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-3376281562558273861</id><published>2008-10-17T15:37:00.006-05:00</published><updated>2008-10-17T15:56:46.093-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento infantil'/><title type='text'>EL ARCOIRIS NOCTURNO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj7xlmJNiI/AAAAAAAAAB4/9G_rva0yqOY/s1600-h/424.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj7d29uxrI/AAAAAAAAABw/3wFrq8k3EGc/s1600-h/435.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258229055344264882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj7d29uxrI/AAAAAAAAABw/3wFrq8k3EGc/s320/435.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;Por Gabriela Damián&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, justo a la hora en que la ciudad dormía por completo, sucedió algo muy curioso. Llovía fuerte. Las gotas de agua brincaban de las nubes al suelo encharcado como si fueran niños tirándose clavados en la alberca, y el ruido que hacían era igualito al de los aplausos de los conciertos. Poco a poco el cielo se fue despejando, y la luna llena asomó sus cachetes blancos por entre las nubes. Pero la luna no era la misma de siempre esa noche. Estaba más gorda, más blanca y más grande que de costumbre. Ya no caía agua, y los calles mojadas eran como un espejo en el que se reflejaba el cielo. La luz de la luna inundaba todos los charcos de la ciudad. De pronto, las raíces del quinto árbol de la calle Juárez comenzaron a resplandecer con una luz tenue. Muy despacito, la luz comenzó a subir, formando una especie de ancho listón en el que podían distinguirse rayitas de siete colores distintos: amarillo, naranja, rojo, azul, verde, morado e índigo. Un perro que pasaba por allí olfateó el tronco del árbol y acabó estornudando. La banqueta se salpicó de colores y el ancho listón siguió subiendo hasta convertirse en el principio de un arcoiris. El perro sentía que se había quedado mudo de la impresión. El arcoiris pasó por encima de las azoteas. Lo vieron la ropa tendida dentro de sus jaulas, los tanques de gas y los postes de teléfono, las antenas de televisión, las escaleras de caracol y hasta las ventanas. Lo vieron también otros perros, y aunque algunos de ellos eran muy chismosos, no pudieron ni decir “Guau”. Tan increíble era el espectáculo que el arcoirirs daba sobre el cielo nocturno. Los siete colores bajaron como una resbaladilla hasta una de las coladeras de la calle Madero. El arcoiris brilló por encima de la ciudad dormida más o menos quince minutos. Cuando se desvaneció pálido y transparente en el azul de la noche, todos los perros (grandes, chiquitos, peludos y pelones) se pusieron a ladrar, contando a todos lo que habían visto. “¡Shhhh!” “¡Cállese, perro!” fue la respuesta. “No saben de lo que se perdieron”, pensaron los perros.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-3376281562558273861?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/3376281562558273861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=3376281562558273861&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3376281562558273861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3376281562558273861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/el-arcoiris-nocturno.html' title='EL ARCOIRIS NOCTURNO'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj7d29uxrI/AAAAAAAAABw/3wFrq8k3EGc/s72-c/435.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-5174113868589865169</id><published>2008-10-17T15:27:00.004-05:00</published><updated>2008-10-17T15:35:41.987-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Cuento o Crónica?'/><title type='text'>Rosa venus o las maneras de ser cuerpo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj2t52OdDI/AAAAAAAAABo/1D2li-le6wU/s1600-h/426.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258223833437860914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj2t52OdDI/AAAAAAAAABo/1D2li-le6wU/s320/426.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;    Por Maritza Buendía &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;...los espejos y la cópula son abominables,&lt;br /&gt;porque multiplican el número de los hombres.&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El sonido de los tacones de Cautiva llama la atención del joven recepcionista: cansado de repasar todos los canales de la tele, encontrarse de pronto con una mujer alta, vestida de negro y blusa escotada es para distraer a cualquiera. Cautiva sabe que es observada desde el momento en que cruza el umbral del Hotel Riviera, o desde antes: desde que el viejo portero le hizo con la mano una señal de bienvenida, o desde que el taxista reacomodó el espejo retrovisor, o desde que el mesero le sirvió la última cerveza del dos por uno.&lt;br /&gt;Cautiva cree que el hecho de estar aquí es todo un logro: una escritora como ella no puede permanecer por horas tendida en una cama, acechando la idea que dé forma a sus palabras; a una escritora como a ella de nada le sirve acomodarse ante una computadora si antes no ha vivido lo que va a escribir. Hace más de una semana que terminó su etapa Wolf y no le sentó nada bien: por más que buscó elementos para sumergirse en la tristeza y desgarrarse el alma no le apeteció cortarse las venas o tirarse en las aguas de un río. También fracasó la operación Yourcenar: demasiada erudición la mantuvo atada a las páginas de los libros, devolviéndole una sensación de extrañamiento y derrota, seguro alguien ya había escrito lo que ella pensaba. Acaso le agradó la prosa Nin, pero la intensidad de su vida la amedrentó y aunque lo hubiera querido no podía imitarla: no tenía padres, ni esposos, ni amantes. Tampoco sicoanalistas.&lt;br /&gt;Mas por algo hay que empezar. Cautiva repasa su Decálogo del cuentista e inicia por donde recomiendan todos los manuales de Cómo se escribe un cuento: elegir un nombre. Esa tarde permanece por más de dos horas dándole vueltas al mismo asunto: su nombre se lo imagina como una pelota de tenis que lanza a la pared para recibirlo con las manos abiertas. Y así es. Ya no más Alondra Ruiz (su verdadero nombre). Ahora se llama Cautiva.&lt;br /&gt;Cautiva sonríe, cree que ni siquiera a Joyce se le hubiera ocurrido semejante nombre; adjetivo vuelto sustantivo, no tan vulgar como Violeta, no tan enigmático como O, no tan complicado como Amaranta. Cautiva: justo el nombre para una escritora, alguien que no busca historias sino sensaciones, palabras para esas sensaciones. De algo hay que escribir, piensa Cautiva, y primero debe sentirlo. Además, es evidente el simbolismo de su nombre: si de algo se siente subyugada es del cúmulo de sensaciones que como escritora puede llegar a experimentar. Y de eso no hay remedio. Por eso está aquí, borrosa y mareada, ante los pequeños ojos del recepcionista.&lt;br /&gt;Quiero una habitación doble, la voz de Cautiva es tan delicada como el vuelo de las gaviotas. No, esa voz es la de Alondra, Cautiva se corrige. Quiero una habitación doble, la voz de Cautiva es cerrada y misteriosa, masticada apenas entre el borde de la lengua y de los dientes.&lt;br /&gt;Con un movimiento de los ojos, el recepcionista muestra la lista de precios colgada en la pared, mientras extiende en el mostrador una hoja de registro. Cautiva escribe su nombre. Duda en el apellido. Si tuviera un padre, supone, el asunto estaría resuelto. Cautiva López. Cautiva Sánchez. Cautiva Cisneros. Ya está: Cautiva escribe Danieri como apellido, eso le da un aire de sofisticación.&lt;br /&gt;El recepcionista le entrega las llaves y el control de la tele, y la hace firmar un vale: por si se pierden las toallas, por si utiliza el servibar, por si desaparece el control. Absorta en sus pensamientos, Cautiva firma como Alondra y toma el control de manera automática. Camina al elevador y antes de abordarlo se dirige al recepcionista: Espero a tres hombres, haga el favor de darles el número de mi habitación.&lt;br /&gt;A Cautiva le asombra la naturalidad con la que puede decir las cosas: espero a tres hombres es lo mismo que decir tengo hambre, se está haciendo tarde o no tengo dinero, no hay nada de malo en eso. ¿O sí? Palabras, simples palabras. Después de todo, Cautiva necesita palabras, no ideas. Un poeta dijo: la literatura se hace con ideas. Otro poeta le contestó: la literatura se hace con palabras. Cautiva siempre le da la razón al segundo. Y si ya antes fracasó al intentar escribir la vida sexual de esa caricatura azul, pequeña y femenina, como tratado biopsicosocial y eróticofantalibidinoso de la mujer, ¿qué hay de raro en que ahora llegue a un hotel para esperar a tres hombres, que tenga el valor de decirlo al recepcionista sin que su voz vacile y sin que ningún gesto de su cuerpo la traicione?&lt;br /&gt;¿Qué hay de raro?, insiste Cautiva.&lt;br /&gt;Ella podría escribir justo en este momento que Cautiva espera a tres hombres. Como la santísima trinidad: padre, hijo, espíritu santo (je). Cielo, tierra, mar (je). Paraíso, purgatorio, infierno (je, je).&lt;br /&gt;Al entrar a la habitación, lanza el control arriba de una mesa. Tambaleante, pasa frente al espejo sin mirarse y se sienta encima de la cama. Todos los hoteles tienen un aire de vulgaridad, reflexiona, y ese, precisamente, es su encanto. Por ejemplo éste: ¿a quién se le ocurriría un estampado de girasoles en la colcha a juego con las cortinas? ¿Y un triste girasol de plástico en la mesa sin lámpara? ¿Cuántas personas han pasado por este cuarto? ¿Cuántos han dormido en estas sábanas?&lt;br /&gt;Alondra (backspace). Cautiva navega entre tanta pregunta. Piensa que un hotel es como un libro sin abrir: al interior, millones de cuerpos paralizados esperan al lector para cobrar vida. Aquí también, en este cuarto, concluye Cautiva, miles de sensaciones están atrapadas, esperando que alguien les llegue a dar vida. Al fin y al cabo, esa es la verdadera y única tarea del escritor. Las cejas de Cautiva casi se tocan, sus ojos se oscurecen. Alondra hubiera escrito: esa es la verdadera y única tarea de un escritor como ella.&lt;br /&gt;Pálida, Cautiva decide bañarse: si está aquí es porque espera a tres hombres, no debe olvidarlo. Y a ella le avergonzaría no transpirar un olor acorde a sus ideas (backspace), a sus palabras. Y que encima los tres hombres fueran tan astutos como para descubrirlo. Si ella fuera Alondra (que, por supuesto, no lo es) escribiría que su cuerpo, que toda entera, huele a manzanas. O a canela. Pero no. Ella sólo puede escribir que huele a literatura, aunque no tenga la menor idea de lo que significan sus palabras.&lt;br /&gt;Descalza, Cautiva se dirige al baño. Deja abierta la puerta. Más de una vez, sus pies pequeños y orgullosos han sido objeto de elaborados elogios y acciones inusitadas. Un hombre le hizo el amor a mi pie, recuerda Cautiva. Un hombre se cogió mi pie, sonríe Cautiva. Un hombre desvirgó mi pie, piensa Alondra. Un cotonete es a la oreja lo mismo que una boca es al pie. Y el que no lo entienda que busque un cotonete. Cautiva abre la regadera, la emoción que experimenta ante las palabras es similar a la embriaguez.&lt;br /&gt;En tres certeros movimientos se deshace de la ropa y, casi con ternura, toma al jabón entre sus manos. Rosa Venus, Rosa Venus, repite Cautiva como si memorizara una lección. ¿Por qué en todos los hoteles he de encontrarme con el mismo jabón?, increpa, con los brazos abiertos, mirando arriba, como reclamando al techo. ¿Por qué los dioses permiten que yo huela a esto?&lt;br /&gt;Jabón chiquito, dice Cautiva bajando los brazos, acabado de nacer. Y ríe de manera extravagante y alocada. Luego, se mete a la regadera no sin antes regular la temperatura del agua (más caliente que fría) y talla su cuerpo con vigor, frenética y desamparada, como si el jabón fuera piedra que obliga a sangrar pensamientos. Si en un cuento, una acción multiplicada por otra acción es igual a un suma de sensaciones, si y solo si, por lo tanto, resultado, producto, raíz, habría que encontrar la manera de eliminar las acciones para obtener solamente las sensaciones. La historia sería entonces lo elemental susceptible a ser eliminado. Una nueva teoría del cuento. No debo escribir un encuentro con tres hombres, sino lo que ellos me provocan. Y si las acciones (o en este caso el encuentro con los hombres) me preceden o anteceden, es asunto que poco debe importarle al lector, Cautiva reflexiona mientras enjuaga sus piernas.&lt;br /&gt;Como si ahora mismo, continúa con el rostro directo al chorro de agua, pudiera fingir que no espero a nadie, que los hombres no existen o que pronto se volvieron un pretexto, un fantasma. Escribir, por ejemplo: en estos momentos Cautiva tiene dos y sólo dos posibilidades. Opción A: primera secuencia, los tres hombres llegan al hotel a la hora acordada; segunda secuencia, todo desemboca en el exceso. Opción B: primera secuencia, se ignora si los hombres llegan al hotel a la hora acordada; segunda secuencia, todo desemboca en el exceso. Reiterar así lo irrefutable: elegir una acción implica renuncia, mas nunca mata la sensación. Afirmar, por tanto, que mi baño es intrascendente.&lt;br /&gt;Distraída (sí y sólo sí, resultado, producto, raíz), Cautiva olvida tomar una toalla y sale goteando hacia el cuarto. Pronto, el espejo le devuelve la siguiente imagen: es ella, sí, la misma inclinación de las cejas, la misma estrechez de la frente, el hundimiento de los pómulos. Pero casi no se reconoce, casi no se puede ver. Quizá es culpa del vapor, especula, y limpia la superficie con el dorso de la mano. Y el espejo le devuelve la siguiente imagen: es ella, entonces (sí y solo sí, resultado, producto, raíz) es otra.&lt;br /&gt;¿Alondra?&lt;br /&gt;El cuerpo de Cautiva, desnudo y abierto, es un papel donde las sensaciones se transforman en palabras.&lt;br /&gt;Y no es metáfora.&lt;br /&gt;Cautiva no lo ve como Carlos Argentino en el decimonono escalón, ángulo del sótano. Ella lo ve (backspace). Ella lo siente aquí, en su propio cuerpo, quizá por una de esas coincidencias macabras del destino.&lt;br /&gt;Cada sensación son todas las sensaciones, una a una y simultáneas, sin parangón ni tiempo, aglomeradas. Cautiva ve su cuerpo en el espejo y siente que las montañas y los páramos están puestos ahí por una única razón: concebir un universo sensitivo, total y por lo mismo efímero, donde el hombre se ha visto sólo a través de parcialidades. Al principio, Cautiva se percibe como una esfera giratoria cuyo diámetro se extiende a los cuatro polos del universo. Pronto se da cuenta de la ilusión: el espejo donde se refleja hace las veces de un objeto infinito al refractarse en el contacto de su piel.&lt;br /&gt;Cautiva cree que si cierra los ojos todo volverá a su antigua normalidad y podrá seguir afinando sus hipótesis. Cierra los ojos, los abre y continúa ahí. Alondra también continúa ahí, mas ella conserva los ojos cerrados. Cada sensación (el llanto de un recién nacido, digamos) son incontables sensaciones que Cautiva puede avizorar. El baño de los mares, la mortecina luz de las tardes. Percibe su cuerpo oloroso y apretado contra otros cuerpos al interior de un vagón del metro en Colombia, experimenta el fracaso de la paloma cuando es expulsada de su refugio gárgola de Notre-Dame, la primera mirada de Adán ante la desnudez de Eva, el aliento de la serpiente, la mordida a la manzana.&lt;br /&gt;Alondra esconde la cara entre su cabello, mientras Cautiva siente el rubor de Dafnis ante Cloe, la sed del vampiro encima del buey, el calor del desierto. En su espalda transitan las caricias de los hombres y en sus senos la legión de los jadeos. La falda caída, el grito de un soldado en la batalla, el muslo adolorido de una niña.&lt;br /&gt;Al ver a una mujer negra de extraña indumentaria, Cautiva revive los primeros besos que su primer amante depositó en su primer vientre, el mismo respirar bajo y suave, el mismo trepidar. Alondra inclina la cabeza, se esconde aún más. Cautiva siente la lluvia, el cigarro, el lodo, el espanto. Se vuelve pez, fuego. Árbol y tumor, eructo y llanto.&lt;br /&gt;Cautiva es la pierna que falta al mutilado. El dolor en el oído. La muela con ponzoña. Es la frialdad de su cama sin ella. El sudor de los caballos. La acariciada bola de cristal. Alondra se desdibuja y Cautiva palpa batallas, campos devastados, ciudades. Laberinto, biblioteca, libro, letra. Es el espasmo de Rimbaud y la mueca de Newton. También, el desconcierto de Alicia.&lt;br /&gt;Por último, una caricia como de violetas a lo largo de su pie le dice que una mujer asiática fue ultrajada como ella, por el pie. Recibe así el movimiento de la sangre al interior de sus venas, el engranaje de sus sentidos. Una sensorial e inconcebible totalidad.&lt;br /&gt;Exhausta, Cautiva se ve en el espejo y descubre que el rostro de Alondra es apenas un punto perdido en el espacio. Luego, con infinita admiración y complacencia, se tumba en la cama, excitada, pensando en las historias que pronto escribirá.&lt;br /&gt;En silencio, Alondra sale del cuarto. Cuando baja del ascensor, ve que tres hombres preguntan algo al recepcionista.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-5174113868589865169?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/5174113868589865169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=5174113868589865169&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5174113868589865169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/5174113868589865169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/rosa-venus-o-las-maneras-de-ser-cuerpo_17.html' title='Rosa venus o las maneras de ser cuerpo'/><author><name>elman Trevizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01226795976509354165</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/TEyGnlbSAcI/AAAAAAAAANc/AH0t4GH1qsM/S220/Elman+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPj2t52OdDI/AAAAAAAAABo/1D2li-le6wU/s72-c/426.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6365988153257206217.post-3139624270258144919</id><published>2008-10-14T05:56:00.004-05:00</published><updated>2008-12-01T02:32:59.632-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Cuento o Crónica?'/><title type='text'>Redención</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPjkfiqW4FI/AAAAAAAAABQ/w4E-z9dFfx8/s1600-h/430.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258203795486597202" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPjkfiqW4FI/AAAAAAAAABQ/w4E-z9dFfx8/s320/430.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por Rodrigo Pérez Rembao &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;I&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;El juego empezó el día que tronaron a Sergio, hace como cinco meses. Debe haber sido un viernes cuando me habló por teléfono. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Güey, ¿qué vas a hacer en la noche? Vamos por una viejas. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Días antes me había dicho que las cosas iban cada vez peor con Susana, entonces supe que esa llamada llegaría en cualquier momento. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Vamos al Eclipse –le dije-. Ahí se pone bien. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Lo conocí en la universidad. Entramos en el mismo semestre y llevamos varias clases juntos. Primero éramos sólo compañeros de salón, luego nos convertimos en cómplices de desmadre, amigos y ahora socios. Lo oí mal, al cabrón, pero al menos se notaba que quería salir a distraerse. Buen síntoma. Colgando marqué el teléfono de Ramiro, le conté lo de Sergio y le dije cuál era el plan. Yo sabía que no iba a dudar para apuntarse. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Qué tal aquéllas? Son tres pa’ tres. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Nada mal -dijo Ramiro saboreándoselas una por una-. La de rojo tiene unas tetas riquísimas... con dos minutos que te las prestara tendrías para olvidarte completamente de Susana, carnal –dijo observando a Sergio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Eit, tranquilos, que a ésa es a la que le gusté.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No me digas, cabrón, ¿y luego? ¿Al menos vas a ir a decirle algo? –preguntó Sergio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Me paré y fui hacia ellas caminando despacio para darles tiempo a que me vieran.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Hola, soy Manuel –les tendí la mano y ellas dijeron sus nombres un tanto sorprendidas. Mi atención se acomodó en la de rojo: Karina. O Karla. Oigan, estoy en aquella mesa con unos amigos. Hace un rato que las vimos y hablábamos de ustedes... vine a preguntarles si se quieren sentar con nosotros. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Al principio nada más se reían y no decían nada. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Y qué estaban diciendo, cosas buenas o malas?&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;–preguntó al fin la que parecía liderear al trío.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Buenas, por supuesto, ¿de qué otra manera se puede hablar de tres chicas como ustedes?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Las tres sonrieron complacidas y dijeron cualquier cosa, pero sin articular nada.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Por qué no vienen y platicamos? Aunque sea diez minutos, si no les caemos bien se regresan a su mesa y no pasa nada. &lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Se rieron, echaron un vistazo hacia donde estaban mis amigos con cara de “somos simpáticos, comprensivos y podemos pagar una botella de whisky”, y al fin dijeron que bueno, que órale pues, que en cinco minutos irían con nosotros.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;El Eclipse es uno de esos lugares que intentan ser chic sin lograrlo, lleno de wannabes profesionales de quienes uno se puede reír toda la noche: sus poses, su “estilo” y sus fallidos intentos por verse bien. Pensé que sería un buen lugar para divertirnos, pero también, y sobre todo, pensé en que no hay mujeres más fáciles que las wannabes.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;En pocos minutos nuestras nuevas amigas llegaron a sentarse con nosotros. Presenté a mis amigos y, mientras ellos acercaban sillas de otras mesas, jalé del brazo a Karina o Karla para ubicarla junto a mí. Les dijimos que éramos arquitectos y teníamos un despacho, lo cual es cierto, pero exageramos cómodamente cuando les contamos sobre los supuestos proyectos –millonarios todos- que estábamos llevando a cabo.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Pues qué trabajadores y exitosos –dijo alguna de las tres, poniendo su pieza en el rompecabezas obedientemente. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Seguimos platicando naderías hasta vaciar la botella. Para entonces yo había bombardeado a la vieja que me tocaba para ablandarla. “Me encantas”, “¿dónde habías estado todo este tiempo?”, “Quiero ser el padre de tus hijos”… Babosadas de ésas que una mujer nunca se cansa de oír. Sergio estaba llamando al mesero para pedir una botella más, pero lo detuve. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Vamos mejor a mi departamento, ahí tengo trago –les dije.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Se voltearon a ver entre ellas, como pidiéndose permiso una a otra, hasta que aceptaron.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Besé a Karina-Karla durante todo el camino a mi departamento. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Oye, espérate, ¿qué vas a pensar de mí? Si nos acabamos de conocer... &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Es imposible llevar la cuenta de las veces que he escuchado esa misma estupidez. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Te molesta que te bese? –suelo contestar. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Claro que no, no es eso, pero... ¿así eres siempre de acelerado? &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Lo sería si todos los días conociera a alguien como tú. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-De seguro tienes un montón de novias y a todas les dices lo mismo... ¡Coqueto!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Entonces sigo besándolas, si no, no dejan de hablar. Minutos después, el carro se detuvo frente a mi departamento. Puse música, saqué vasos y un par de botellas que estaban ahí desde la última fiesta y decidí ir directamente a mi recámara con Karina-Karla. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Se quedan en su casa, eh.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sin ropa, esta cabrona se veía aún más buena y yo cogí como si al día siguiente se me fuera a caer el pito. Ahora que lo recuerdo me pregunto por qué nunca le llamé por teléfono… Ese día, el único que no cogió fue Sergio. A la mañana siguiente nos contó que a la hora de la hora Susana se le atravesó por la mente y le frustró el numerito. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Nomás hice el ridículo -dijo frustrado-. Por más que intenté concentrarme no lo pude levantar. Pinche Susana, la traigo bien metida.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;El siguiente viernes volvió a llamarme. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Vamos por viejas, güey, tengo una espina que sacarme.&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La escena se repitió casi igual: mismos güeyes, mismo bar, mismo whisky y mismo final en mi departamento, salvo por el detalle de que, para fortuna de Sergio, ahora sí se le paró. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Toma, puta, para que veas que ya me vales madre! –lo oímos gritar de recámara a recámara mi vieja y yo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Qué le pasa a tu amigo? –preguntó interrumpiendo el manoseo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No tengo idea, pero no te preocupes... ven.&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No, ve a ver qué tiene –dijo nerviosa. Luego se paró de la cama, asustada.- ¿Le está gritando a mi amiga?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Era inevitable que saliera a ver qué pasaba. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Qué pedo, cabrón, qué traes?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Pues que ya me la peló Susana, güey... –dijo saliendo del cuarto, al borde de las lágrimas. Luego volteó hacia la pared, donde tal vez estaba imaginando la cara de su exnovia– ¡Y está más buena que tú, pinche celulítica de mierda!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro y yo nos cagamos de risa, pero a las viejas no debe haberles causado mucha gracia, porque se vistieron alegando que éramos unos maniáticos y salieron azotando la puerta. Ni modo, cualquier día nos conseguiríamos otras, lo importante era que a nuestro compadre ya se le había pasado la tristeza y eso había que celebrarlo. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Salud! – les dije.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;II&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Una vez que descubrimos la minita de oro teníamos que aprovecharla al máximo. No dejábamos pasar ni un fin de semana sin ir al Eclipse para luego ir a mi departamento. Qué tiempos aquellos en que todo era coger y coger como animalitos de Dios. Lo malo es que todo termina por aburrir cuando se vuelve costumbre. Por eso un día se me ocurrió algo distinto. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Vamos metiéndole una lana para hacerlo más emocionante.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Cómo? –preguntó Sergio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Sí, vamos a ver quién es el más chingón para las viejas.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Y cómo lo medimos? -entró Ramiro al quite.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Está fácil... que sea como carrera de velocidad. Llegamos y cada quien que haga su recorrido: detecta a la presa, la aborda, le dora la píldora y si es el primero en darle un beso gana. Sin forzar a la vieja, se entiende... nada a huevo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡No mames! –dijo Ramiro, muerto de risa.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Yo sí le entro –apuntó Sergio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Quinientos cada quien para empezar? –siguió Ramiro.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Va, el que gane esta primera ronda se lleva mil varos. Pero tiene que traer aquí a la vieja para que los otros dos lo vean –les dije.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Como era de suponerse, gané la primera apuesta. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Ni hablar, muchachos, buen intento –me burlé divertido y extendí la mano frente a sus narices.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Gané también la segunda, pero una semana después Sergio me arrebató el tricampeonato. La competencia se fue haciendo más cerrada. Incentivados por las apuestas, Sergio y Ramiro aprendieron rápido el oficio y se empezaron a apuntar victorias, aunque con recursos sucios. La vez que Sergio ganó por primera vez fue con la hermana gorda de Lyn May. Ramiro y yo alegamos que esos esperpentos no eran parte del juego, pero él dijo que esa cláusula no existía y su triunfo era legítimo. Tenía razón y no tuvimos más remedio que pagarle, aunque no sin echarle en cara que era un cerdo. Una semana después Ramiro ganó con un espécimen que, con su corpulencia, podría convencer a cualquiera de que el futbol americano es un deporte mixto. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;A partir de entonces empezó lo que después llamamos nuestro servicio social. La competencia seguía, la apuesta aumentaba, pero lo mejor de todo era darle unos minutos de felicidad a todas aquellas mujeres que nadie había besado en la vida. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Esa noche no parecía más que una entre tantas. A las diez, en el Eclipse, estaban ocupadas todas las mesas, excepto una: la que teníamos reservada permanentemente a cambio de consumir al menos una botella de whisky por noche. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Bueno, señores, ¿de a cuánto va ser hoy? –les pregunté.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Que sea de dos kilos –dijo Sergio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Va –coincidió Ramiro.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-De dos pues –rematé terminando de un trago el resto de mi whisky.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro se levantó al instante y fue hacia una mesa llena de gordas. Sergio y yo nos levantamos enseguida, pero esta vez no nos tocaba ganar. Fue demasiado rápido: quince, tal vez veinte minutos y la tenía doblada. Tiempo récord. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Quinientos, mil, mil quinientos, dos mil pesos –fue diciendo Sergio mientras ponía un billete tras otro en manos de Ramiro. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Hice lo mismo y luego no me quedé con ganas de preguntarle:&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Ya tenías a esa pinche gorda checadita desde antes, ¿verdad? &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro no dijo nada, pero su risa fue elocuente. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Brindábamos por la ganadora de la noche cuando, escondida entre la gente, encontré su mirada penetrante. Ahí estaba, observando y sacando conclusiones sobre lo que veía. Nunca nos habían descubierto el juego. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Hijo de tu rechingadísima madre! –le dijo a Ramiro al pasar junto a él y darle un codazo. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Uuuta, güey! –dijo Sergio con un gesto de risa cínica y falso arrepentimiento antes de soltar una gran carcajada.&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No mames, está de la chingada –dijo Ramiro con la mirada perdida, provocándole un ataque de risa a Sergio.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro se sintió de veras mal y dijo que mejor nos fuéramos. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Güey, no te claves, pues si nomás es una gorda... mañana se compra un litro de nieve, una bolsa gigante de Chetos y se le olvida –le dije-. Además la botella está enterita, no la chingues. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Eso es cierto –dijo Ramiro con una cara chistosísima-. Pues a la chingada, vamos a matar esa botella.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;No nos dimos cuenta de que nos iban siguiendo hasta que se nos cerró el Malibú y Sergio casi se estampa contra él. Todavía no nos reponíamos del susto cuando vimos que del carro bajaron dos gorilas empistolados. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Buenas noches, jóvenes, ¿a dónde van tan rápido? Bájense tantito... pa’ platicar, ¿no?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Qué pasa? ¿Qué quieren? –preguntó Sergio aferrado al volante y con voz pastosa.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Queremos que se bajen tantito a platicar, ¿pues qué no oíste?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Estábamos cagados de miedo y no teníamos intención de desafiar a dos neandertales con armas de fuego, así que les hicimos caso.&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Usted dirá, señorita –gritó uno de los changos viendo hacia un punto lejano-, ¿qué hacemos con los nenes?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Hasta entonces vi que también una Liberty negra nos había seguido y que de ahí se bajaba nada más y nada menos que la mismísima gordinflona de hace un rato. Tras ella aparecieron otras tres o cuatro amigas de la misma rodada.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-A ver, Lolo, a estos, por lo pronto, hágamelos a un lado para que no me estorben –le dijo al primate-. Y a este cabroncito –se acercó a Ramiro, le puso la jeta enfrente y le escupió en la cara-...a este cabroncito agárremelo bien, por favor.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Lolo obedeció a su jefa y fue a ponerle a Ramiro una escuadra en la sien.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Y entonces cómo era tu cortejito, Don Juan? Te parecía yo muy interesante, muy sexy, ¿no, pendejo? –entonces le sacó la cartera del pantalón y fue sacando billetes de uno en uno, contando en voz alta–. Quinientos, mil, mil quinientos... cuatro mil pesotes... ¡Qué buen negocio, cabrón!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro tenía la cara descolorida, le temblaba el gesto y escurría baba de la gorda. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No lo tomes personal, es una pendejada entre estos y yo.&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡No sabes cuánto me alivian tus palabras, güey! –y fue a sorrajarle un rodillazo en los huevos que lo tiró al suelo y provocó carcajadas en sus secuaces. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Luego ordenó a su guarura que llevara a Ramiro a la camioneta y lo encuerara. El otro no dejaba de apuntarnos a Sergio y a mí.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Pónmelo de colita, que ahora me toca jugar a mí. Vengan, las invito –agregó repartiendo a sus amigas los billetes que antes habían estado en la cartera de Ramiro- vayan haciéndolos rollito, porque se los vamos a meter a mi galán por el culo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No mames –dijo Sergio en voz baja.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No, no mames –se solidarizó el guarura número dos.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Las gordas estaban felices con su travesura. Brincaban de emoción, agitando sus carnes fofas y gorgoreando entre ellas. Desde donde nos tenían, Sergio y yo no podíamos ver cómo convertían a Ramiro en alcancía, pero oíamos sus gritos. Más que el culo debe haberle dolido el orgullo. Unos veinte minutos después las gordas terminaron de hacer su depósito y tiraron a Ramiro al piso. Mientras el pobre güey se dolía en el suelo los bodoques se subieron a la camioneta festejando y pusieron música a todo volumen. Los distinguidos caballeros del Malibú se guardaron las pistolas y corrieron a sus puestos para continuar la escolta. Ambos carros arrancaron haciendo escándalo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Qué poca madre tienen estas hijas de puta –dijo Ramiro mientras lo ayudábamos a levantarse y subirse el pantalón. &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;III&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Desde que le quitaron la virginidad, Ramiro no era el mismo. Se le iban las horas insistiendo en que esa pinche gorda se las iba a pagar. No se podía hablar con él de otra cosa que no fuera su venganza. Al principio Sergio y yo lo apoyamos. Le dijimos que contara con nosotros para lo que fuera. Si quería que nos la puteáramos, nos la íbamos a putear entre los tres. Si se la quería putear él solo, nosotros se la deteníamos para que le acomodara su chinga. Estábamos puestos para lo que quisiera. Pero luego la pensamos bien y nos dimos cuenta de que hubiera sido una pendejada. Si esa pinche gorda había sido capaz de meterle a nuestro amigo ocho billetes por el culo era por algo. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;-No, pinche Ramiro... pon tú que la encuentras y le metes la chinga que estás pensando –le dije-, pero, ¿no te has preguntado de quién será hija esa culera? &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;-Sí, güey –dijo Sergio-, nomás acuérdate de los guaruras. No ha de ser cualquier cosa meterte con esa vieja. Yo digo que mejor ni le busques, nos puede ir peor a los tres.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;Ramiro nomás decía que no con la cabeza y manoteaba desesperado porque sabía que teníamos razón. Poco a poco fue dejando atrás el tema, pero con la frustración no podía. Las gordas se fueron convirtiendo en su obsesión. Cada vez que veía una se empezaba a quejar en voz alta para que lo escuchara. “Mira nada más qué poca vergüenza la de esa puerca.” “¿Cómo se atreve a andar por la calle con esas lonjotas?” “¡Se vale cagaaar!”. Sergio y yo veíamos de veras mal a Ramiro y pensábamos que tenía que hacer algo para sacar tanto coraje guardado. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Un día Sergio me llamó para contarme una idea que se le había ocurrido. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Y si conseguimos un chivo expiatorio?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Ah, chingao, ¿cómo?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Para entonces Sergio se había reconciliado con Susana y casi no salía con nosotros. Nos contó que un día se le apareció en casa para pedirle perdón. Que estaba arrepentida, que no dejaba de pensar en él, que lo quería mucho y estaba dispuesta a hacer lo necesario para que la perdonara. Eso fue lo que él dijo antes de confesarnos que habían vuelto a ser novios.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Pensé que ya la había olvidado, pero cuando volví a verla se me frunció... ésa es la verdad. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Y qué, güey, ya no hay pedo con que tenga celulitis? &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sergio no aceptó la broma y respondió muy serio, viéndome como si me fuera a tirar una mordida:&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Nos vamos a casar el año que entra, ya lo platicamos.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Cuando habló para contarme su idea del chivo expiatorio pensé que lo hacía sólo para que supiéramos que seguía pendiente de nosotros y no se había desconectado del todo, para demostrar que seguía siendo nuestro amigo y no sólo un compañero de trabajo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Entonces, ¿qué dices? –insistió- ¿Se lo proponemos?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ese mismo día nos reunimos los tres en mi casa para discutirlo.&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Cómo que un chivo expiatorio? –preguntó Ramiro-. No entiendo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Mira... –dijo Sergio adueñándose de la situación- Se trata de que una gorda represente a todas las gordas del mundo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Ay, no mames.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Sí, güey! Tu pedo es no poder ver una porque te pones como fiera. Mira, lo que pasó es que, por culpa de una gorda que te jodió, ahora odias a todas las que se cruzan por tu camino, ¿no? Bueno, pues con esa misma lógica, lo que te digo es que, si lograras vengar aquella chingadera te librarías del trauma que te hace odiarlas y te reconciliarías con ellas. O sea, hay que sacrificar una gorda para salvar a las demás.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sergio estaba inspirado y entre pendejada y pendejada nos estaba convenciendo.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿A poco servirá? –preguntó Ramiro.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-A huevo, yo he oído que así le hacen los psicólogos para curar a sus pacientes. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Estás mamando, ¿no?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No, cabrón, lo digo en serio. Para enfrentar un problema primero hay que hacerlo concreto, materializarlo. Sólo así se puede atacar y vencer.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-No pierdes nada con intentarlo –sugerí-. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sergio se puso de pie, fue por tres cervezas más al refrigerador, las repartió abiertas y continuó solemne.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-A ver, empecemos con la siguiente pregunta: ¿Por qué odias a las gordas?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sergio lo vio con cara de pocos amigos y no le contestó. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Es en serio, güey! Hazme caso y dime por qué les tienes tanto coraje a las gordas.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Pues tú sabes por qué, cabrón! ¿O prefieres que recree la escena contigo para que entiendas mejor?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Sé muy bien por qué las odias, pero es importante que lo digas, así que déjate de chingaderas y contesta: ¿Por qué odias a las gordas! &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Porque una de ellas me metió unos billetes por el culo –respondió al fin Ramiro en voz baja y con la mirada puesta en su cerveza.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Exactamente! Te metió ocho billetes por el culo. Y no sólo eso: fue bastante claro que ella y sus amigas se divirtieron cantidad haciéndolo, ¿o no?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro tenía la mirada endiablada y los puños apretados.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Sí, se la pasaron a toda madre, las hijas de la chingada.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Dime qué sentías, Ramiro. ¿Fue humillante? ¿Te dolió? ¿Qué hubieras hecho si no hubieras tenido a alguien apuntándote a la cabeza? –bombardeó Sergio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Le hubiera partido su madre a la hija de puta.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Sabes qué? Yo también le hubiera partido su madre. Le hubiera pateado las lonjas hasta que no me quedaran más fuerzas en las piernas... Porque se lo merecía, la culera.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Claro que se lo merecía!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Tú también le hubieras pateado las lonjas?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Las lonjas y todo su maldito cuerpo!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Harías eso con cualquier gorda que se te pusiera enfrente?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Con cualquiera! Todas son iguales.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Claro que todas son iguales! &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sergio gritaba y daba puñetazos a la mesa, aparentemente igual de enojado que Ramiro. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Y sabes por qué todas son iguales? ¿Sabes por qué todas serían capaces de meterte billetes por el culo a ti, a mí o a este cabrón? –dijo Sergio señalándome- Porque son una bola de mal cogidas. Están acomplejadas porque nadie las voltea a ver más que para reírse de ellas. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Claro, ¿quién chingados va a tener ganas de cogérselas!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Nadie! Y ése es su mayor trauma, pinche Ramiro. Por eso buscan otras formas para llamar la atención. Algunas se creen muy inteligentes, otras se sienten las más simpáticas del universo... &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Todas son una mierda –lapidó Ramiro.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Todas –dijo Sergio-. Lo que no está bien es que esto se te haya convertido en una obsesión. Manuel y yo hemos estamos de acuerdo en que no eres el mismo. Te nos amargaste, maestro. Y pues... somos tus amigos, te queremos alivianar. Que te reconcilies con las gordas en realidad me vale madre. Lo que Manuel y yo queremos, como tus brothers, es que se te quite lo amargado y vuelvas a ser el de antes. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Entiendo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Así que tienes que desquitarte con cualquier pinche gorda... O no, no con cualquiera, será mejor que escojas una que sea particularmente insoportable para que saques mejor el coraje. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Tengo una vecina que es insoportable –dijo Ramiro viendo la pared. En sus ojos y en sus manos haciendo fricción se veía que planeaba algo-. Nada más de verla me dan ganas de estrangularla.... aunque debe ser muy difícil, con ese cuello de hipopótamo que tiene. Las manos hinchadas, los brazos cortos y la espalda cuadrada. Se viste con ropa que la hace verse mucho más grande. Además tiene bigote y le suda. Pero lo peor de todo es el gesto que hace... te ve con una mirada alzada, como queriendo decirte que está por encima de ti; con una de esas sonrisitas disimuladas con las que uno aparenta saber algo que los demás ignoran. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Cómo para patearla hasta que berree?&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Hasta que reviente.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Perfecto! Ahí está tu medicina, ya nada más es cuestión de que empieces con tu tratamiento.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pasaron varios días sin que tocáramos el tema. Una mañana Sergio y yo discutíamos un presupuesto cuando Ramiro entró a la oficina, puso un periódico sobre el escritorio y antes de salir nos pidió que leyéramos una nota. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify" align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;                                                   LA GOLPEAN POR GORDA  &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Una mujer fue golpeada brutalmente anoche en su propia casa por un desconocido enmascarado. Marta Larios Mendizábal, de 34 años de edad y&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;complexión robusta, dice haber salido de trabajar alrededor de las siete de la tarde para dirigirse a su domicilio, después de una ardua jornada laboral. Minutos más tarde abría la puerta de su hogar, ubicado en Av. Universidad 1936, colonia Copilco El Alto, cuando apareció entre los arbustos un hombre con el rostro cubierto por una máscara de Halloween y un tubo en la mano. La víctima declaró no haber tenido tiempo ni para gritar y pedir auxilio, ya que el atacante se le echó encima para taparle la boca, dejándola sin oportunidad de defenderse. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Según la declaración presentada ante el Ministerio Público, durante el ataque, el agresor se burló de la mujer y su gordura al cantar “No quiero oro ni quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata”, al mismo tiempo que impactaba violentamente el tubo contra su cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La señora Bernarda Domínguez, de 58 años y vecina de la perjudicada, dijo que desde su casa escuchó los cantos del atacante que se mezclaban con gritos y otros ruidos: “Primero se me hizo raro escuchar que había gente en casa de Marta, porque casi nunca tiene visitas. Luego oí que el hombre cantaba y le decía “pinche gorda, a ver si ya te pones a dieta”.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Marta Larios está siendo atendida en el hospital López Mateos, ya que presenta heridas y graves lesiones en el rostro, así como abundantes golpes de tubo en el pecho, el vientre y la región lumbar que le causaron fractura de clavícula y tres costillas.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Las autoridades policíacas informaron que hasta el momento no existen pistas que revelen la identidad del atacante pero aseguran que se investigará el caso a fondo hasta dar con él.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Cuando terminó de leer, Sergio no aguantaba la risa. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro regresó silbando una tonada y se recargó en el marco de la puerta con un claro gesto de satisfacción. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Te felicito, cabrón! –le dijo Sergio, abrazándolo como a un hermano menor.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Yo hice lo mismo y le dije que me daba mucho gusto que las cosas volvieran a ser como antes. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ramiro ha vuelto a ser el mismo de siempre. Desde aquel día se ha topado con cualquier cantidad de gordas y no se le ven ganas de lanzarse contra ellas. Incluso ha demostrado ser capaz de darles las buenas tardes y cederles el paso. Pero aunque parece que ya todo está superado, conozco a Ramiro y sé que es un tipo sensible, vulnerable, así que no dejo de advertirle que con ese tipo de mujeres siempre hay que tener cuidado. Afortunadamente, él siempre ha mostrado atención a lo que le digo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6365988153257206217-3139624270258144919?l=oinck.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oinck.blogspot.com/feeds/3139624270258144919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6365988153257206217&amp;postID=3139624270258144919&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3139624270258144919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6365988153257206217/posts/default/3139624270258144919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oinck.blogspot.com/2008/10/redencin.html' title='Redención'/><author><name>TrAvIjE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_MOHBxSm2XmQ/SGIHSoEQVxI/AAAAAAAAAJQ/yMy6UAjPIos/S220/Travije.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_UXStGXNn4PQ/SPjkfiqW4FI/AAAAAAAAABQ/w4E-z9dFfx8/s72-c/430.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
